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Leche Celta sostiene a Lactogal: la gallega aporta el 74,8% del beneficio neto de su dueña lusa

La filial gallega Se ha convertido en la principal palanca de la cuenta de resultados de Lactogal tras un ejercicio fiscal de 2025 marcado por la crisis del sector lácteo en Europa. La fábrica de Pontedeume, que este mes conmemora dos décadas bajo control luso, genera 7,2 de los 9,7 millones de euros de beneficio neto del grupo, que sufrió un recorte del 72,4%.

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(economiadigital.es)

El peso de Leche Celta en las cuentas de Lactogal

Leche Celta contribuyó con 7,2 millones de euros al beneficio neto de 9,7 millones de euros que Lactogal registró en su ejercicio fiscal de 2025. Esta cantidad equivale al 74,8% del total, un porcentaje que refleja la dependencia del grupo luso de su filial gallega.

La matriz portuguesa, que el pasado 9 de agosto cumplió 20 años desde la compra de la láctea a la estadounidense Dean Foods por unos 50 millones de euros, sufrió un descenso del 72,4% en sus ganancias, que cayeron desde una cifra similar a la que ahora ingresó Leche Celta en su conjunto, según fuentes de la compañía. A pesar de que Lactogal logró un crecimiento del 2,6% en su facturación, que alcanzó los 1.167 millones de euros, el beneficio se resintió por la coyuntura del sector. Leche Celta, con domicilio social en Pontedeume, concentra a más de la mitad de la plantilla del grupo en la localidad coruñesa, con 220 de los casi 400 trabajadores de la firma. La compañía también dispone de plantas en Ávila y Cantabria.

La caída de precios que marcó el 2025

El resultado de Leche Celta en 2025 reflejó el complejo contexto del sector lácteo europeo. La compañía gallega facturó 294 millones de euros, un 2,2% menos que los 300,5 millones del ejercicio anterior, y su beneficio cayó un 18% en comparación con un 2024 que el propio grupo reconoció como de récord.

El exceso de oferta en el mercado europeo, y su consecuente presión a la baja en precios al consumo y a los ganaderos, fue determinante.

Esta situación se enmarca en un contexto de desaceleración generalizada en Europa, donde la crisis de la mterial prima y la competencia internacional afectaron a las cuentas de resultados.

El descenso en los precios de los productos lácteos, que se importan ahora desde mercados como el de Estados Unidos, se erigió como un lastre para la industria concentrada en el continente.

La apuesta por el productor y la futura alianza CoRural

En este escenario, Lactogal asegura haber priorizado la sostenibilidad de su red de ganaderos por encima de la rentabilidad a corto plazo. El grupo luso señala que su política de precios ha contenido los recortes a los ganaderos, con una rebaja de apenas tres céntimos por litro, frente a los 17 céntimos que, según defiende, aplican otras compañías europeas.

El grupo, que aglutina a 2.000 productores en toda la Península Ibérica y produce más de 1.200 millones de litros al año en sus 12 fábricas, busca de esta manera asegurarse el abastecimiento.

Esta apuesta por la base productiva se enmarca en su estrategia ante una alianza que podría redefinir el sector en Galicia: la futura operación entre Leche Celta y la cooperativa Clun, aún pendiente de la autorización de la CNMC, cuyo visto bueno podría crear un gran operador bajo la marca CoRural.

La entidad resultante agruparía a 1.400 productores, 800 trabajadores y ocho plantas industriales, concentrando marcas como Celta, Feiraco, Clesa o Únicla, y daría lugar a uno de los mayores grupos lácteos de la Península, con un claro arraigo territorial en Galicia.

Un tercio de las ventas en marca blanca

Leche Celta obtuvo cerca de una quinta parte de sus ventas de su marca homónima, mientras que el 84% de su facturación provino de la fabricación de marca blanca. Este modelo de negocio, centrado en la producción para grandes distribuidores, presenta una oportunidad de crecimiento ante el nuevo escenario de costes.

La eficiencia en la gestión y la reinversión en el grupo han permitido a Leche Celta mantener unos márgenes aceptables en un entorno de fuerte deflación de precios, posicionándose como un actor clave dentro de la economía gallega.

La compañía, que además de su sede social en Pontedeume, tiene presencia en Cantabria y Castilla y León, se ha convertido en un pilar industrial y social, no solo por su aportación al PIB gallego, sino también por la fijación de empleo en el rural.