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La mitad de la flota que faena en Malvinas ya ha abandonado el caladero, según el sector

El abandono del caladero de Malvinas ya afecta a la mitad de la flota que faenaba en la zona, según ha denunciado Iria Salvande, portavoz del sector pesquero gallego. La responsable advierte además de que no se puede cumplir la ley de comida saludable si se congelan los precios del producto.

Fotografía que ilustra la noticia: La mitad de la flota que faena en Malvinas ya ha abandonado el caladero, según el sector
(atlantico.net)

Un éxodo silencioso que vacía el caladero

La flota que tradicionalmente faenaba en el caladero de Malvinas se ha reducido a la mitad. Así lo ha puesto de manifiesto Iria Salvande, quien ha vinculado este abandono a las condiciones que rodean la actividad pesquera en la zona. Aunque no ha detallado las causas concretas del éxodo, la afirmación sitúa al sector ante un escenario de merma significativa de su capacidad operativa en aguas del Atlántico Sur.

El dato, avanzado por Salvande en el marco de un análisis sobre la situación del sector, cobra especial relevancia para la flota gallega, muy dependiente de caladeros como el de Malvinas para la captura de especies de alto valor como el calamar y la merluza. La reducción a la mitad de la flota activa implica no solo una pérdida de presencia, sino también un repliegue de capital y empleo asociado a las campañas de pesca en esa región.

La ley de comida saludable choca con la congelación de precios

Salvande ha sido rotunda al abordar la política de precios en plena implantación de la ley de comida saludable: «Non se pode cumprir a lei de comida saudable conxelando os prezos». Con esta declaración, la responsable del sector advierte de la contradicción entre una normativa que promueve el consumo de productos pesqueros frescos y una política de contención de precios que, a su juicio, hace inviable la sostenibilidad de la actividad.

El argumento subyacente es que la congelación de precios, sin un respaldo que garantice la rentabilidad de las capturas, desincentiva la salida a faenar y acelera el abandono de caladeros como el de Malvinas. La advertencia llega en un momento en que la normativa europea y estatal impulsa hábitos alimentarios más saludables, en los que el pescado juega un papel central, pero sin atender las condiciones económicas del sector extractivo.

Un aviso para la cadena de suministro gallega

La combinación de ambos factores —la reducción de la flota en Malvinas y la presión sobre los precios— sitúa a la industria transformadora y a la distribución gallega ante un escenario de posible escasez de materia prima. La flota con base en Vigo y Marín es una de las más afectadas por la marcha de estas unidades, que decidieron no renovar su presencia en el caladero.

El sector reclama, según Salvande, un marco de precios que reconozca el coste real de una pesca sostenible y regulada. Sin ello, advierte, será difícil conciliar los objetivos de la ley de comida saludable con una actividad extractiva que necesita incentivos, no trabas. La reflexión trasciende el ámbito pesquero y apunta directamente a la política alimentaria: si no hay flota, no hay producto, y sin producto no hay dieta saludable posible.