La mitad de la flota de Malvinas abandonó ya el caladero y Vigo registra el paro más bajo de agosto
El repliegue de la flota pesquera en el caladero de Malvinas se acelera: la mitad de los buques que faenaban en esas aguas ya lo han abandonado, según publica Atlántico. El movimiento coincide con la publicación del dato de paro de agosto en Vigo, que marca el registro más bajo de la serie para ese mes aunque el empleo en servicios repunta.

Un repliegue que deja a la mitad de la flota fuera del caladero
La flota que operaba en Malvinas ha perdido a la mitad de sus efectivos en un proceso de salida que se ha ido consumando a lo largo de los últimos meses. La información publicada por Atlántico señala que el abandono del caladero afecta ya a la mitad de los buques que faenaban en la zona, un movimiento que no tiene precedentes recientes en la actividad pesquera gallega en el Atlántico Sur.
El caladero de Malvinas ha sido tradicionalmente uno de los más rentables para la flota congeladora y de altura de Vigo y de otras bases gallegas. La salida de la mitad de la flota implica una reestructuración de la actividad en la zona, con consecuencias directas sobre las descargas en el puerto de Vigo y sobre la actividad de los buques que aún permanecen operando allí.
La noticia se conoce en un momento de tensión en el sector, con negociaciones sobre los acuerdos de pesca y con un escenario de costes al alza que ha llevado a varias empresas a replantearse su presencia en caladeros lejanos.
Vigo cierra agosto con el mejor dato de paro de la serie
El mismo día en que se conoce la salida de la mitad de la flota de Malvinas, Vigo registra el dato de paro más bajo para un mes de agosto desde que hay registros. La cifra supone un respiro para el mercado laboral de la ciudad, que arrastra una fuerte dependencia de la actividad industrial y portuaria.
El comportamiento del desempleo en agosto no es homogéneo: el paro crece en el sector servicios, que en verano suele concentrar la contratación temporal vinculada al turismo y a la hostelería. Ese repunte en servicios contrasta con la evolución positiva del conjunto de la ciudad, que logra mantener la tendencia a la baja en términos interanuales.
La cifra de agosto refleja el momento de la economía vicesa, con la industria y el naval manteniendo el pulso aunque con ritmos desiguales, y con un sector servicios que sigue sin consolidar empleo estable más allá de la campaña estival.
Un contraste que condiciona el arranque del curso en el sector mar
La coincidencia de ambos datos —la salida de buques de Malvinas y el mejor agosto de paro— dibuja un escenario agridulce para la economía de la ría de Vigo. Por un lado, el mercado laboral muestra signos de fortaleza en el conjunto de la ciudad; por otro, la pesca de altura pierde presencia en uno de los caladeros estratégicos.
El sector pesquero es clave para el puerto de Vigo y para el tejido industrial auxiliar que vive de la reparación y el mantenimiento de buques. La reducción de la flota en Malvinas puede tener un efecto retardado sobre la actividad portuaria, las descargas de pescado congelado y la facturación de las empresas de servicios navales.
El movimiento se produce en un contexto de reordenación global de la flota de altura gallega, que en los últimos años ha reducido su exposición a caladeros lejanos y ha buscado alternativas en aguas comunitarias y en acuerdos con terceros países.



