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Nodosa recibe dos atuneros del Pacífico para su puesta a punto mientras se cierra el caladero de Malvinas

El astillero Nodosa, con sede en Marín, ha recibido dos buques atuneros procedentes del Pacífico para someterlos a trabajos de puesta a punto. La operación coincide con el anuncio del cierre de la pesca en el caladero de Malvinas, una decisión que golpea directamente a un negocio que mueve alrededor de 300 millones de euros anuales para la flota gallega.

Fotografía que ilustra la noticia: Nodosa recibe dos atuneros del Pacífico para su puesta a punto mientras se cierra el caladero de Malvinas
(atlantico.net)

Una carga de trabajo que llega desde el Pacífico

El astillero gallego Nodosa, especializado en reparación y construcción de buques de mediana eslora, ha recibido en sus instalaciones de Marín dos atuneros procedentes del Pacífico.

Según la información publicada por Atlántico, ambas embarcaciones serán sometidas a trabajos de puesta a punto antes de regresar a su zona de operaciones. La recepción de estos buques supone una inyección de actividad para el astillero, que viene combinando la construcción de nuevas unidades con la reparación y el mantenimiento de embarcaciones de todo tipo.

El movimiento refuerza la posición de Nodosa en el segmento de la reparación de atuneros, un nicho en el que compite con otros astilleros de la ría de Vigo y de la comarca de O Morrazo.

El golpe del cierre de Malvinas

La noticia de la actividad en Nodosa llega al mismo tiempo que se conoce el cierre de la pesca en el caladero de Malvinas, una decisión que afecta de lleno a la flota gallega que faena en aguas del Atlántico Sur.

Ese caladero está valorado en unos 300 millones de euros anuales, según los datos que maneja el sector y que recoge la publicación atlántica. La cifra da idea de la dimensión del negocio que queda en el aire para las empresas gallegas, entre las que se cuentan armadores de Vigo, Marín y otras localidades de la ría.

El cierre de la actividad en esa zona obligará a las compañías a buscar alternativas o a reorientar sus flotas, un proceso que podría tener repercusión directa en la actividad de los astilleros y de las empresas auxiliares que dependen de la reparación y el mantenimiento de los buques.

Un sector que busca alternativas

La recepción de los atuneros del Pacífico en Nodosa demuestra que la demanda de trabajo especializado en el naval gallego sigue existiendo, aunque el cierre de Malvinas supone un escenario de incertidumbre para una parte importante del tejido pesquero.

La flota atunera, que opera en distintos caladeros del mundo, se convierte ahora en un refugio para los armadores que pierden acceso a las aguas del Atlántico Sur. Los astilleros, por su parte, ven en la reparación de este tipo de buques una vía para mantener la carga de trabajo.

Queda por ver cómo afectará el cierre a la facturación del sector pesquero gallego, que lleva años defendiendo la importancia de los caladeros lejanos como fuente de empleo y de riqueza en las rías gallegas.