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La flota gallega teme otro jarro de agua fría en el caladero de Malvinas ante el análisis de España sobre el fletán en NAFO

La flota gallega se enfrenta a un nuevo escenario de incertidumbre. Mientras España estudia la posibilidad de recuperar cuotas de fletán en el marco de NAFO, el sector teme que esta decisión tenga un impacto directo en el caladero de Malvinas, una de las zonas de pesca más relevantes para la economía gallega. Las aguas del Atlántico Sur vuelven a estar en el centro del debate.

Fotografía que ilustra la noticia: La flota gallega teme otro jarro de agua fría en el caladero de Malvinas ante el análisis de España sobre el fletán en NAFO
(atlantico.net)

Un nuevo frente en la estrategia pesquera española

España ha comenzado a analizar la viabilidad de recuperar el fletán en las aguas reguladas por NAFO, la Organización de Pesquerías del Atlántico Noroeste. Según ha podido saber este medio, la medida se plantea como una vía para tratar de compensar las restricciones en otros caladeros, pero el sector gallego, principal implicado, ha recibido la noticia con cautela.

La preocupación radica en que ese movimiento pueda alterar los equilibrios en el caladero de Malvinas, donde la flota gallega tiene una presencia histórica y donde las cuotas de pesca son vitales para la supervivencia de numerosas empresas del sector. La posibilidad de que se priorice el fletán en NAFO en detrimento de otras especies o zonas preocupa a los armadores.

El hecho de que sea el propio sector el que se tema un nuevo contratiempo en Malvinas evidencia la fragilidad de un equilibrio que ya ha sufrido varios reveses en los últimos años. Las condiciones biológicas, climáticas y regulatorias en el Atlántico Sur no son las mismas que en el Atlántico Norte, y muchos en el sector consideran que mezclar ambos escenarios sería un error estratégico.

El caladero de Malvinas, pilar de la flota gallega

El caladero de Malvinas es, desde hace décadas, una pieza clave para la flota de altura gallega. Empresas con base en Vigo y otras localidades de la comunidad desarrollan allí una actividad intensiva de captura de especies como el calamar o el propio fletán, con un importante valor económico. La dependencia de este caladero es tal que cualquier variación en las cuotas o en las condiciones de acceso genera un impacto inmediato en el empleo y la facturación del sector.

La flota gallega ha tenido que adaptarse a un marco de gestión cada vez más restrictivo, con terceros países implicados y con un control creciente sobre las capturas. En este contexto, cualquier movimiento en la política pesquera española en otras aguas es observado con lupa por unos armadores que no quieren sorpresas.

El temor expresado por el sector no es casual. Las Malvinas representan un volumen de capturas que en algunos ejercicios ha superado las 50.000 toneladas, con un valor que ronda los 200 millones de euros. Hablamos de un pilar económico para la flota de altura gallega, y cualquier distracción por parte del Gobierno central en otros caladeros puede traducirse en menos capacidad de presión para defender sus intereses.

NAFO y las Malvinas: dos escenarios que no conviene mezclar

NAFO gestiona las pesquerías del Atlántico Noroeste, un área muy distinta a la del Atlántico Sur, donde se encuentra el caladero de Malvinas. Las especies, los ciclos biológicos y los mecanismos de regulación son diferentes, y los armadores gallegos tienen claro que lo que funciona en una zona no tiene por qué ser trasladable a la otra.

De hecho, la apuesta por recuperar el fletán en NAFO responde a una lógica de compensación de cuotas para la flota española, que ha visto reducidas sus posibilidades en otros caladeros. Pero el sector gallego ve con recelo que la administración central ponga el foco en un caladero y descuide la defensa de los intereses españoles en las Malvinas, donde la presión de otros países y de las propias autoridades del archipiélago es constante.

La historia reciente demuestra que las concesiones en un caladero no siempre se traducen en beneficios en otro. El equilibro entre la gestión sostenible de los recursos y la rentabilidad de la flota es delicado, y Galicia sabe bien que la política pesquera se juega en muchos frentes a la vez.

Por ahora, el sector se mantiene a la espera de que España concrete su posición sobre el fletán en NAFO. Mientras tanto, la incertidumbre sigue siendo la tónica, con la amenaza de un nuevo jarro de agua fría en el caladero de Malvinas, un escenario que los armadores gallegos conocen demasiado bien.