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Indra y SEPI cifran en 110 millones su planta de semiconductores fotónicos de Vigo, que creará 90 empleos

El proyecto Sparc, liderado por Indra y SEPI Digital, suma ya una inversión movilizada de 110 millones de euros para levantar en el Parque Tecnológico de Valladares (Vigo) la primera planta de semiconductores fotónicos de España, según detallaron este jueves representantes institucionales en una visita a las oficinas de la compañía.

Fotografía que ilustra la noticia: Indra y SEPI cifran en 110 millones su planta de semiconductores fotónicos de Vigo, que creará 90 empleos
(economiadigital.es)

Una inversión de 110 millones con un 31% de aportación pública directa

La planta, que será la tercera de su tipo en Europa, combinará capital privado, subvenciones públicas y préstamos para alcanzar los 110 millones de euros movilizados hasta ahora. De esa cifra, la inversión pública directa asciende a 31 millones de euros, según explicaron durante la visita el delegado del Gobierno, Pedro Blanco; el alcalde de Vigo, Abel Caballero, y el delegado del Estado en la Zona Franca, David Regades, que fueron recibidos por el director tecnológico del proyecto, Francisco Soares.

La aportación directa del Gobierno de España llega a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) con 17,2 millones de euros, a los que se suman casi 12 millones en subvenciones y 3 millones de Vigo Activo, la sociedad de capital riesgo de la Zona Franca. El resto se completa con el capital privado de 20 millones de euros de Indra y alrededor de un millón de euros del resto de inversores.

Los fondos desbloquearán 56,8 millones adicionales y 90 empleos nuevos

Desde Zona Franca reivindicaron que el proyecto Sparc en Vigo es el único gallego que recibe estos fondos, y que la partida "desbloqueará además otros 56,8 millones de euros de financiación y supondrá mantener los puestos de trabajo y la creación de otros 90 empleos".

El desembarco de Indra en la compañía viguesa se comunicó en julio del año pasado, cuando el grupo se convirtió en primer accionista con una participación del 37%. El Estado, a través de SEPI Digital, es el segundo accionista, y en el capital también figuran Vigo Activo, los socios fundadores y otros inversores privados. El entonces presidente de Indra, Ángel Escribano, señaló entonces que la operación situaba a la compañía "al frente en España del diseño y producción de chips", una tecnología "crítica para garantizar la soberanía tecnológica y la autonomía estratégica de Europa".