Volkswagen aprueba recortar 50.000 empleos más y la continuidad de SEAT queda en el aire
El Consejo de Supervisión del Grupo Volkswagen aprobó este jueves por unanimidad un plan de reestructuración, el 'Future Plan', que podría eliminar hasta 50.000 puestos de trabajo en todo el grupo, incluidos cargos directivos. La medida se suma a los ajustes ya en marcha y coincide con la filtración de un documento que apunta a la desaparición progresiva de SEAT hasta 2029.

Un ajuste que se añade a los ya anunciados
El plan aprobado por el Consejo de Supervisión del Grupo Volkswagen supone un nuevo recorte de hasta 50.000 empleos en el conjunto del grupo, según ha trascendido. Esta cifra se sumaría a los ajustes que la compañía ya tenía en marcha, lo que eleva la presión sobre las plantas y las marcas del consorcio.
La dirección justifica la medida por la caída de las ventas en China, el aumento de la competencia asiática, el exceso de capacidad productiva y los aranceles impuestos por Estados Unidos. Sin embargo, el comunicado no concreta cómo se repartirá la reducción de plantilla entre marcas, territorios o fábricas, un extremo que genera incertidumbre en los centros de trabajo.
El anuncio llega en un contexto en el que Volkswagen ya había puesto en marcha otros planes de ajuste. La suma de todos ellos dibuja un escenario de fuerte contracción del empleo en uno de los mayores grupos automovilísticos del mundo, con especial impacto potencial en los países donde tiene plantas, entre ellos España.
SEAT, en el centro de la polémica
La continuidad de SEAT es una de las principales incógnitas que abre este plan. Un documento filtrado al semanario alemán WirtschaftsWoche apunta a que la marca podría desaparecer progresivamente hasta 2029 en favor de Cupra, la firma que en 2025 registró un aumento de ventas del 32,5% frente al descenso del 17% de SEAT.
Volkswagen no ha confirmado oficialmente esta medida ni el posible cierre de cuatro fábricas en Alemania: Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm. Tampoco está claro si la planta de Martorell, en Catalunya, se vería afectada, aunque su continuidad no implicaría necesariamente su cierre, ya que también produce para Cupra y para la propia Volkswagen.
En todo caso, la filtración ha encendido las alarmas en la factoría catalana, que da empleo directo a miles de trabajadores y actúa como motor industrial de la zona. La indefinición oficial mantiene en vilo a la plantilla y a las administraciones que dependen de la actividad de la planta.
Sindicatos y comités de empresa, en pie de guerra
El acuerdo del Consejo de Supervisión ha rebajado la tensión acumulada durante semanas entre la dirección y los sindicatos, pero no ha despejado las dudas sobre el futuro del empleo. La presidenta del comité de empresa de Volkswagen, Daniela Cavallo, había asegurado que la confianza en la cúpula estaba dañada, mientras que la presidenta de IG Metall, Christiane Benner, rechazó de forma tajante cualquier cierre de plantas en Alemania.
En SEAT, el presidente del comité de empresa, Matías Carnero, calificó de inaceptable una eventual desaparición de la marca y advirtió de que reclamará responsabilidades si se confirma. Estas declaraciones reflejan la preocupación de los representantes de los trabajadores ante un plan que, a falta de concreción, amenaza con dejar en la calle a miles de empleados.
La ausencia de detalles sobre el reparto del recorte entre marcas y territorios mantiene la alerta en todas las plantas del grupo, incluida la de Martorell. Mientras tanto, los sindicatos esperan que la compañía aclare sus planes antes de que el malestar se traduzca en movilizaciones.



