industria

Stellantis Marruecos rivalizará con Vigo por el liderazgo de producción del grupo

La planta de Stellantis en Marruecos se perfila como un competidor directo de la factoría de Vigo por el liderazgo en producción dentro del grupo, según informa Atlántico. El avance marroquí, apoyado en costes más bajos y una política de incentivos agresiva, plantea un escenario de presión creciente sobre la capacidad industrial gallega.

Fotografía que ilustra la noticia: Stellantis Marruecos rivalizará con Vigo por el liderazgo de producción del grupo
(atlantico.net)

Marruecos aprieta el acelerador

La fábrica de Stellantis en Kenitra, Marruecos, está en disposición de disputar a la planta de Vigo el primer puesto en volumen de unidades producidas por el grupo en Europa y norte de África. Según la información publicada por Atlántico, la filial marroquí ha acelerado su ritmo de producción en los últimos meses, impulsada por una demanda creciente de vehículos comerciales ligeros, un segmento en el que Vigo ha sido tradicionalmente un referente mundial.

La planta marroquí produce actualmente el Peugeot 208, el Opel e-Rocks y el Citroën ë-Berlingo, entre otros modelos, y su cadencia ha ido en aumento. El factor clave es el coste: la mano de obra en Marruecos es sensiblemente más barata que en España, y el país ha desarrollado un ecosistema de proveedores que reduce la dependencia logística. Además, el acuerdo de libre comercio entre la UE y Marruecos facilita la exportación sin aranceles, lo que hace que la producción marroquí pueda competir en igualdad de condiciones en los mercados europeos.

Para Vigo, que ha sido durante años el mayor centro de producción de Stellantis en el mundo, la amenaza no es nueva, pero sí más concreta. La planta gallega, que emplea a más de 5.000 trabajadores, tiene una capacidad instalada superior a la marroquí, pero su ritmo de actividad depende de la asignación de nuevos modelos por parte de la dirección del grupo, que decide en función de la rentabilidad y de los costes de cada factoría.

El peso de Vigo en el grupo

La factoría de Vigo, gestionada por Stellantis desde la fusión de PSA y Fiat Chrysler, ha sido históricamente la planta más productiva del grupo en términos de volumen diario. En 2024, la fábrica de Vigo superó los 500.000 vehículos anuales, una cifra que la consolida como uno de los mayores complejos automovilísticos de Europa. Su especialidad son los vehículos comerciales ligeros, como el Citroën Berlingo, el Peugeot Partner y el Opel Combo, que se exportan a más de 60 países.

Sin embargo, la planta marroquí ha ido ganando protagonismo en la estrategia de Stellantis. En 2025, Kenitra alcanzó una producción superior a los 400.000 vehículos, y las previsiones apuntan a que podría superar a Vigo en el medio plazo, sobre todo si el grupo decide asignar a Marruecos la producción de alguno de los nuevos modelos eléctricos de bajo coste, como el futuro Citroën ë-C3 o el nuevo Peugeot 208 eléctrico. La dirección de Stellantis ha manifestado en varias ocasiones su intención de aprovechar las ventajas competitivas de Marruecos, que incluyen no solo menores costes laborales, sino también una proximidad a los mercados africanos y una política de incentivos fiscales muy favorable.

La plantilla de Vigo sigue siendo la más grande del grupo en España, y la fábrica ha realizado importantes inversiones en los últimos años, como la nueva línea de pintura o la ampliación de la nave de montaje. Pero los sindicatos temen que la competencia marroquí acabe por desplazar la producción de Vigo hacia modelos de menor margen, mientras que los vehículos de mayor valor añadido se produzcan en otros centros.

Implicaciones para la automoción gallega

Para el sector de la automoción en Galicia, la rivalidad entre Vigo y Kenitra no es una simple cuestión de orgullo industrial. La planta de Vigo es el motor económico de la comarca, y su producción genera miles de empleos indirectos en empresas de componentes que salpican toda la comunidad. Si Stellantis decide priorizar Marruecos, el impacto en la economía gallega sería considerable: no solo en términos de empleo directo, sino también en la cadena de suministro, que depende en gran medida de la actividad de la factoría.

Hasta ahora, Vigo ha sabido defenderse gracias a su alta productividad y a la flexibilidad de su fuerza de trabajo. La fábrica gallega ha batido récords de producción en varias ocasiones, y ha sido capaz de adaptarse a los cambios de modelo con rapidez. Pero la competencia marroquí es más intensa que la de otras plantas europeas, porque Marruecos no solo ofrece costes más bajos, sino que también está ganando en calidad y en capacidad técnica.

Las administraciones gallegas, tanto la Xunta como el Gobierno central, han mostrado su preocupación por el avance de Marruecos, y han instado a Stellantis a mantener la actividad en Vigo. Sin embargo, la decisión final dependerá de la dirección del grupo, que tiene en cuenta factores como la demanda del mercado, los costes de producción y las ayudas públicas. Galicia ha solicitado en varias ocasiones que Europa impulse una política industrial que evite la deslocalización, pero las respuestas han sido tibias hasta ahora.

Mientras tanto, la plantilla viguesa sigue trabajando a buen ritmo, con la producción de la furgoneta K9, que se fabrica exclusivamente en Vigo. Pero la amenaza de perder el liderazgo frente a Marruecos se cierne sobre la factoría, y es una cuestión que preocupa tanto a los trabajadores como a los empresarios de la comarca.