El Gobierno avala la planta de SAIC en Ferrol y pide paciencia ante el análisis de seguridad
El secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, se ha mostrado "optimista" sobre el futuro de la fábrica de automóviles que el grupo chino SAIC proyecta en Ferrol y ha pedido "paciencia" ante la complejidad del análisis en curso, que incluye la evaluación de su impacto sobre las instalaciones de defensa de la ría. La planta, que requiere la aprobación del Consejo de Ministros al superar el umbral de inversión extranjera, sigue pendiente de un visto bueno que el Ejecutivo ya avanzó que no será denegado por motivos de seguridad.

Un visto bueno condicionado al análisis de seguridad
García Brustenga realizó estas declaraciones antes de su intervención en la 40 edición del 'Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones' de Ametic, y con ellas responde a las dudas generadas tras conocerse, el pasado agosto, la existencia de informes de Defensa y de los servicios de inteligencia que alertaban de un supuesto riesgo de espionaje por parte de SAIC.
El núcleo del problema radica en la cercanía entre la parcela prevista para la fábrica y el arsenal militar de Ferrol y el astillero de Navantia, donde se trabaja con sistemas militares estadounidenses. El secretario de Estado evitó dar un calendario concreto y se limitó a subrayar la complejidad del expediente, que no solo examina el impacto en la infraestructura de defensa, sino también las "implicaciones" económicas para la zona.
"Ya veremos cómo acaba, pero soy optimista tanto con este proyecto como con otros que hay encima de la mesa. Es muy complejo y tenemos que tener paciencia, pero va a llegar a buen término", afirmó. Con estas palabras, el Gobierno trata de transmitir que el proceso sigue su curso, pero no ofrece plazos para una decisión que el tejido empresarial gallego sigue con atención.
El Ejecutivo ya había salido al paso en agosto para negar que la inversión fuera a rechazarse por motivos de seguridad. El ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López, señaló entonces que se estaban analizando todas las "implicaciones" y que el proceso puede concluir con "una serie de recomendaciones, desde el punto de vista económico o de la seguridad, que se atienden y hacen viable la operación".
La prudencia del Ejecutivo ante la inversión china
Las palabras de García Brustenga delatan un cambio de tono respecto a la celeridad que busca SAIC. "Las inversiones chinas vienen con mucha prisa, pero en Europa se trabaja para hacer bien las cosas", resumió, una frase que condensa la posición del Ejecutivo: no frenar la llegada de capital foráneo, pero sí someterla a un escrutinio pausado.
"Estamos aprendiendo a trabajar con las inversiones chinas, no es fácil adaptarse a culturas diferentes. Hay que caminar todos los pasos", añadió, insistiendo en que el Ejecutivo está "alineado con las distintas administraciones" y que es "optimista ante el proyecto que llega a un sector sensible en España".
Esta prudencia contrasta con la expectación generada en Galicia, donde el proyecto de SAIC es considerado estratégico para la comarca de Ferrolterra por su potencial para incentivar el tejido empresarial y el empleo en una zona muy golpeada por la reconversión naval y donde la industria auxiliar busca nuevos nichos de actividad. La planta, en caso de materializarse, diversificaría la base industrial de la comarca, históricamente dependiente del naval y, más recientemente, de la eólica offshore.
Un proyecto clave para la industria gallega
La fábrica de SAIC supondría la llegada de un gran operador automovilístico a Galicia, una comunidad con fuerte implantación del sector de componentes -Stellantis en Vigo, con su ecosistema auxiliar- pero sin una gran planta de ensamblaje fuera de la factoría de Balaídos. El proyecto de Ferrol, del que no se han difundido cifras oficiales de inversión o empleo en esta fase del expediente, está pendiente de la autorización del Consejo de Ministros, requisito obligatorio para las operaciones de inversión extranjera en sectores estratégicos.
El hecho de que el análisis se esté demorando ha alimentado las especulaciones sobre un posible bloqueo, aunque tanto el Gobierno central como el propio García Brustenga insisten en que la evaluación es compleja y no necesariamente adversa. La referencia a que el proyecto podría llegar con "recomendaciones" sugiere que la resolución final podría incluir condiciones para mitigar los riesgos detectados.
Mientras tanto, la comarca de Ferrolterra sigue a la espera de una decisión que condicionará su futuro industrial a medio plazo. La ai industria naval, con la carga de trabajo de Navantia, y la eólica offshore son los dos grandes motores actuales de la zona, pero el automóvil abriría una tercera vía. La paciencia que reclama el Ejecutivo se mide, en Galicia, en puestos de trabajo y oportunidades para la industria auxiliar.



