Vigo suma el doble de afiliados mayores de 55 que menores de 25 en dos años
El mercado laboral de Vigo ha experimentado un notable envejecimiento en los últimos dos años: ya hay el doble de afiliados a la Seguridad Social mayores de 55 años que menores de 25. El dato, publicado por Atlántico, refleja una tendencia que condiciona el relevo generacional en sectores clave de la economía gallega.

El doble de veteranos que de jóvenes
Según la información publicada por Atlántico, en la ciudad de Vigo ya hay el doble de afiliados mayores de 55 años que menores de 25. La comparativa, realizada sobre los datos de los últimos dos años, evidencia que el envejecimiento de la población activa no solo no se frena, sino que se acelera.
El dato cobra especial relevancia en una ciudad cuyo tejido productivo depende de sectores como el naval, la automoción o la logística, actividades que requieren una combinación de experiencia y relevo generacional. La pérdida de peso de los afiliados más jóvenes apunta a un problema de reposición de mano de obra cualificada y de base en los próximos años.
Un problema estructural para la industria gallega
El envejecimiento de la afiliación en Vigo no es un fenómeno aislado, sino que se inscribe en una dinámica demográfica común al conjunto de Galicia. Sin embargo, en el caso de la ciudad olívica, la concentración de industria pesada y de servicios avanzados hace que el impacto sea especialmente significativo.
Fuentes del sector naval vienen advirtiendo de la dificultad para encontrar soldadores, tuberos y otros oficios especializados, mientras que la automoción también sufre para cubrir vacantes técnicas. El dato de afiliación conocido ahora confirma que la base de trabajadores jóvenes es cada vez más estrecha, lo que puede elevar la competencia por el talento y presionar los costes laborales.
Dos años de evolución y el reto del relevo
La evolución en dos años muestra una tendencia que, de mantenerse, dejará a Vigo con una pirámide laboral invertida: más trabajadores en edad de prejubilación que en el inicio de su carrera. Los expertos consultados por Atlántico subrayan que el problema no es solo cuantitativo, sino también cualitativo, porque la experiencia que se pierde no siempre se puede transferir de forma automática.
Para la economía gallega, el reto es doble: por un lado, retener y atraer a los jóvenes, mejorando las condiciones salariales y la formación profesional; por otro, prolongar la vida laboral de forma voluntaria y saludable. La Xunta de Galicia y los agentes sociales tienen sobre la mesa la necesidad de impulsar políticas activas de empleo específicas para estos perfiles, aunque de momento no se ha concretado ninguna medida al respecto.



