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Ourense cae al último puesto de España en fibra óptica con solo un 80,95% de hogares conectados

La provincia de Ourense es la peor situada de España en cobertura de fibra óptica. Así lo refleja el último análisis del Ministerio para la Transformación Digital, que sitúa la red de alta velocidad en el 80,95% de los hogares ourensanos, quince puntos porcentuales por debajo de la media estatal. El dato, avanzado por La Región, confirma un retroceso relativo: en 2023 la provincia ocupaba el cuarto puesto por la cola y hoy ya ha sido superada por todas las provincias que entonces la precedían, incluidas Ávila, Soria y Lugo.

Fotografía que ilustra la noticia: Ourense cae al último puesto de España en fibra óptica con solo un 80,95% de hogares conectados
(codigocero.com)

Una provincia superada por Ávila, Soria y Lugo en apenas tres años

El contraste entre territorios urbanizados y rurales que dibuja el ministerio vuelve a dejar a Galicia en el lado perdedor. Ourense, con un 80,95% de viviendas con fibra, cierra la clasificación nacional, quince puntos por debajo de la media española. La evolución reciente agrava la lectura: en 2023, con un 74,68% de hogares conectados, la provincia ocupaba el cuarto lugar por la cola, solo por delante de Ávila, Soria y Lugo. Tres años después, todas esas provincias han superado a Ourense, que ha pasado a ocupar el último escalón del ranking. Los datos proceden del análisis difundido por el Ministerio para a Transformación Dixital y recogidos inicialmente por La Región. La comparación con el resto de provincias gallegas no aparece desglosada en el informe, pero la posición de Ourense como cola de España evidencia un déficit de despliegue que afecta directamente a la competitividad del territorio. La falta de cobertura no es un fenómeno nuevo, pero la pérdida de posiciones relativas en un contexto de aceleración del despliegue en otras provincias apunta a un menor ritmo de inversión en la provincia.

El dato del 80,95% convive con realidades muy desiguales dentro del propio territorio ourensano. Mientras la ciudad de Ourense alcanza el 97% de hogares con fibra y cabeceras comarcales como Verín o O Barco de Valdeorras superan el 90%, hay dieciséis concellos donde la red no llega ni a la mitad de las viviendas. Esa fenda interior es la que lastra el promedio provincial y la que explica buena parte de la brecha digital que sufre el rural gallego.

A Veiga, Parada de Sil y Chandrexa de Queixa, los concellos con peor cobertura

La situación más extrema se da en A Veiga, en el este montañoso de la provincia, donde solo el 13,4% de los hogares dispone de fibra óptica. Le siguen Parada de Sil, con un 17,7%, y Chandrexa de Queixa, donde la red alcanza únicamente el 20,8% de las viviendas. La lista de concellos con menor implantación se completa con Vilariño de Conso, Manzaneda, Calvos de Randín, Laza, Lobeira y Verea, todos por debajo del 30% de hogares conectados. En estas zonas del interior, numerosas parroquias y aldeas siguen sin acceso a la infraestructura física de telecomunicaciones de alta capacidad, un activo que hoy se considera básico para el desarrollo económico y social. La falta de fibra en el rural ourensán no es un problema meramente residencial: afecta a la actividad de pequeñas empresas, explotaciones agroganaderas y negocios turísticos que dependen de una conexión estable para operar, facturar o simplemente promocionarse. Tampoco ayuda a fijar población en un territorio que sufre pérdida demográfica sostenida. La ausencia de infraestructura de red se convierte así en un factor adicional de despoblación: sin conexión de calidad, el teletrabajo, la formación en línea o la atracción de nuevos residentes se convierten en opciones inviables para buena parte del interior.

Una brecha que condiciona servicios públicos y actividad económica

Las diferencias territoriales en cobertura condicionan las posibilidades de acceso a servicios digitales que requieren una conexión estable y rápida, desde el teletrabajo y la educación en línea hasta la utilización de servicios públicos electrónicos. La escasa cobertura en las áreas menos pobladas supone un obstáculo adicional para los vecinos y para las actividades económicas que dependen de una buena conexión a Internet, según se desprende del análisis ministerial. El informe no detalla compromisos concretos de ampliación de red para Ourense ni plazos de actuación, pero deja en evidencia que el despliegue de fibra en la provincia no ha seguido el ritmo del resto del Estado. La posición de la provincia gallega al final de la tabla nacional sitúa la cuestión en el centro del debate sobre las infraestructuras del territorio, un asunto que la Xunta y las diputaciones tienen sobre la mesa en el marco de la planificación de fondos europeos y de los programas de extensión de banda ancha.

El caso de Ourense ilustra la dificultad de garantizar el acceso a conexiones de alta velocidad en buena parte del territorio gallego, un problema que no es exclusivo de esta provincia pero que aquí alcanza su expresión más aguda. Con dieciséis concellos por debajo del 50% de cobertura y una media provincial quince puntos inferior a la estatal, la provincia se enfrenta al reto de equiparar su red a la del resto del país o de asumir que una parte relevante de su población y de su tejido productivo seguirá desconectada de la economía digital. La evolución desde 2023, cuando Ourense estaba por delante de Ávila, Soria y Lugo, y la situación actual, en la que todas la superan, indica que el problema no se está corrigiendo por la vía del mercado y que requiere atención institucional específica.