El legado de Beiras: la tesis que redefinió el atraso económico de Galicia como resultado del colonialismo
La reciente muerte de Xosé Manuel Beiras, autor de 'O atraso económico de Galicia', ha reavivado el interés por una obra que, publicada por primera vez en 1972, revolucionó la forma de entender la economía gallega. Frente a las explicaciones tradicionales que culpaban al carácter individualista de los gallegos o al minifundismo, Beiras propuso una lectura estructural que situaba el colonialismo como la gran lacra socioeconómica de la región.

Un punto de inflexión en el análisis económico de Galicia
Xosé Manuel Beiras, fallecido recientemente, dejó un legado fundamental para comprender la realidad gallega: 'O atraso económico de Galicia'. Esta obra, publicada por primera vez en 1972 por la editorial Galaxia, nació de su tesis doctoral reelaborada y se convirtió en un ensayo científico de referencia. El análisis parte de la situación de la Galicia de los años 60 y 70, una región considerada pobre y cuyo atraso se explicaba entonces por causas casi morales: el individualismo de los gallegos, el minifundismo extendido, el atraso técnico y la baja productividad.
Antonio Presas, geógrafo y escritor, subraya en su análisis que Beiras rompió con esa visión arcaica. Desde un contexto económico marxista, Beiras interpretó el atraso gallego como el resultado de una evolución histórica contradictoria y acabada, es decir, un modelo que había llegado a su límite. El minifundismo, llevado al extremo, ejemplifica esta idea: la subdivisión infinitesimal de la propiedad ya no tenía más recorrido, pero esa lógica de fragmentación se extendía a la ocupación del territorio, con 313 concellos, 3.771 parroquias y 40.432 núcleos de población, así como a la flota pesquera artesanal o a los numerosos molinos y elementos patrimoniales dispersos.
La desestructuración territorial y la pérdida de identidad
Presas destaca que la obra de Beiras evidencia la imposibilidad de articular el territorio gallego desde dentro. La articulación se hizo desde el exterior, desde el poder centralista: los Caminos Reales fueron sustituidos por las carreteras nacionales y el ferrocarril, diseñados desde el kilómetro cero en Madrid. Esta desestructuración territorial se complementó con la penetración de una industria no controlada desde Galicia. Las máquinas, que sustituyeron al carro de vacas, al arado romano o a los molinos de río, no se fabricaban en la región o, si se fabricaban, era solo mediante la utilización de la mano de obra local. Así, Galicia fue perdiendo su identidad económica.
La productividad pasó a medirse por el rendimiento comparado con las máquinas. La fama de los 'gallegos trabajadores' —canteiros, labregos, carpinteiros, ferreiros— claudicó ante la mecanización y la motorización. El análisis de Beiras, tal como lo recoge Presas, plantea que Galicia no era pobre por falta de recursos, sino porque estos —viento, ríos, mar, tierra, montes, bosques, sol, agua, rocas, minerales o lignito— pasaron a manos foráneas.
La minería como paradigma: de los romanos a la actualidad
Uno de los ejemplos que Presas considera más evidentes del proceso de explotación foránea es la minería. Desde el oro extraído durante el Imperio Romano hasta los siglos XIX y XX, la minería gallega ha seguido un camino de extracción de recursos sin un control local. El geógrafo y escritor afirma que, en la actualidad, este proceso continúa o incluso empeora, a su juicio, 'por culpa de un gobierno autonómico alienado y retrógrado'. Aunque Presas no menciona proyectos concretos, la referencia al rumbo de la política minera autonómica conecta la obra de Beiras con los debates económicos actuales.
Presas sostiene que Galicia, 'con todos los sus recursos', ha quedado reducida a un auténtico 'país de sacrificio', condenado a un servilismo que considera incomprensible. El análisis de Beiras, que no buscaba ser profético sino riguroso, sigue siendo clave para entender la economía y la política gallega contemporánea, subrayando que las clases populares vivieron en la pobreza en un país con grandes recursos, sin que se produjera un verdadero despertar del pueblo.



