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La importación de coches chinos crece un 120% en Vigo y la provincia, según el puerto

La importación de automóviles de origen chino registró un aumento del 120% en Vigo y su provincia, un dato que refleja el creciente peso de los fabricantes asiáticos en el mercado gallego y que abre interrogantes sobre el futuro del sector automovilístico local, muy dependiente de Stellantis y su factoría de Balaídos.

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(atlantico.net)

Un 120% más de vehículos chinos

El tráfico de importación de coches chinos en el puerto de Vigo y su área de influencia creció un 120% en el último periodo contabilizado. La cifra, que procede de los registros portuarios, sitúa a los fabricantes del gigante asiático como uno de los actores con mayor dinamismo dentro del movimiento de mercancías vinculado al automóvil en la ría viguesa.

El dato cobra relevancia en un contexto en el que la terminal de Vehiculos de Vigo, gestionada por Stellantis, mueve más de 400.000 unidades al año, la mayoría de ellas destinadas a exportación. La entrada de vehículos chinos, en cambio, viene a cubrir una demanda interna que hasta ahora no tenía reflejo en las estadísticas portuarias locales con esta intensidad.

La visión de Roberto Brañas: "Amosarse en Times Square é interesante"

Roberto Brañas, delegado del Estado en la Zona Franca de Vigo, valoró el fenómeno y lo enmarcó dentro de una estrategia más amplia de proyección exterior de la economía gallega. "Amosarse en Times Square é interesante, nunca se sabe onde pode estar o nicho de mercado", declaró al ser preguntado por la relevancia de la presencia gallega en escaparates internacionales como la emblemática plaza neoyorquina.

Las palabras de Brañas conectan directamente con la campaña de promoción que la Zona Franca viene desarrollando en mercados exteriores, incluida la reciente exhibición de productos y empresas de la comarca en Estados Unidos. Para el delegado, la visibilidad global es una inversión a largo plazo: el hecho de que un importador chino o norteamericano pueda identificar Vigo como polo industrial y logístico puede traducirse en nuevas líneas de negocio, aunque no haya una respuesta inmediata.

Un desafío para el ecosistema naval y automoción de Vigo

El crecimiento de la importación de vehículos chinos no es un fenómeno aislado en el contexto europeo. España, y en particular Galicia, se ha convertido en puerta de entrada para marcas como BYD, MG o Geely, que buscan consolidar su presencia en el mercado europeo a través de grandes infraestructuras portuarias como la de Vigo, que dispone de conexiones regulares con Asia.

Para la economía viguesa, el reto es doble. Por un lado, la llegada de estos vehículos supone una oportunidad logística y de servicios auxiliares; por otro, añade presión competitiva sobre la producción local, centrada en modelos de combustión y electrificados de Stellantis. Brañas no ofreció cifras sobre el impacto en el empleo, pero sí incidió en que la diversificación de tráficos refuerza al puerto y a la ciudad como hub del Atlántico.

El contexto: la pugna comercial y el papel de los puertos gallegos

La entrada de vehículos chinos en Vigo también debe leerse en clave de empleo. La automoción gallega genera en torno a 30.000 puestos de trabajo entre la factoría de Stellantis en Balaídos, los concesionarios y la red de componentes. La llegada de marcas asiáticas puede suponer la creación de nuevos servicios de preparación y distribución, pero también una amenaza a medio plazo si los volúmenes de producción local se resienten por la competencia de importados.

De momento, el puerto y las empresas vinculadas a la logística del automóvil ven la tendencia con cautela. El crecimiento del 120% parte de una base comparativamente baja, pero la velocidad del incremento es un síntoma de que algo está cambiando en los flujos comerciales. Los astilleros y talleres auxiliares de la ría, acostumbrados a ciclos volátiles, saben que quien domina la logística del vehículo también condiciona el futuro del sector en la ciudad.

La respuesta de la Zona Franca y el futuro del tráfico portuario

En el plano institucional, la Xunta de Galicia mantiene su apuesta por el naval y la automoción como sectores tractores, pero la llegada de chinos añade una variable que los presupuestos autonómicos aún no reflejan. El puerto de Vigo, dependiente de Puertos del Estado, negocia nuevas inversiones en la terminal de vehículos para absorber picos de demanda como el actual. Mientras tanto, el sector privado observa el 120% con lupa: los concesionarios vigueses ya ofrecen modelos chinos en sus escaparates, y los talleres de la provincia se preparan para una flota cuya electrónica y baterías requieren una nueva cualificación de los operarios.

Para el delegado, la clave está en no repetir los errores del pasado, cuando la industria gallega tardó en adaptarse a la globalización. La presencia en Times Square, dice Brañas, no es un capricho, sino "una aposta de futuro" para que Vigo no quede fuera de los circuitos donde se deciden las oportunidades. Con la importación creciendo al 120%, esa apuesta ya empieza a dar resultados, aunque los efectos sobre el empleo y la estructura industrial local aún están por ver.