La Fundación Amancio Ortega reestructura su política de inversión: crea un comité y reduce depósitos
La Fundación Amancio Ortega ha estrenado en 2025 un renovado código de conducta para sus inversiones financieras que se ha traducido, por el momento, en una mayor apuesta por la renta fija en detrimento de los depósitos bancarios. El patronato aprobó en diciembre de 2024 la modificación de esta política de inversiones, vigente prácticamente desde sus inicios (junio de 2004, cuando llevaba tres años operativa). La nueva hoja de ruta contempla la designación de un responsable de las inversiones financieras por un periodo de tres años, con la función de supervisar la selección de inversiones, velar por el cumplimiento del código y elaborar el informe anual que deberá remitirse al protectorado, según recogen sus estatutos.

Un comité de inversiones con reuniones mínimas trimestrales
El nuevo código de conducta establece que, en la medida en que la cartera de inversiones tenga un valor superior a los diez millones de euros, se constituirá un comité de inversiones integrado por un mínimo de tres miembros y presidido por el propio responsable de las inversiones financieras. Este órgano deberá reunirse regularmente, como mínimo cuatro veces al año, para actualizar la política de inversión.
La entidad que preside Flora Pérez, esposa del fundador y primer accionista de Inditex, ya ha sufrido modificaciones de calado en su primer año de funcionamiento. Según la última memoria anual, los depósitos financieros han pasado de representar el 86% de sus inversiones financieras en 2024 a algo menos de la mitad (un 48,8%) el año pasado.
Los números: menos depósitos, más deuda y más ingresos
La Fundación Amancio Ortega ha reducido de 539 a 297,4 millones de euros el saldo canalizado a través de depósitos a plazo fijo. En paralelo, la deuda a largo plazo se dispara de 84,4 millones de euros, y la renta fija a corto plazo escala de 0,6 a 22,6 millones de euros. De esta forma, la fundación ya canaliza más recursos a través de deuda a largo y corto plazo (311,7 millones incorporando la deuda de valor razonable) que a través de depósitos a plazo fijo (297,4 millones).
Este cambio en favor de los títulos de renta fija ha tenido premio: la fundación ha pasado de obtener unos ingresos financieros de 7,57 millones de euros en 2024 a 17,14 millones en 2025. Estas cantidades han permitido cerrar el ejercicio fiscal 2025 con un excedente de 10,2 millones de euros (frente a los 36,39 millones de 2024), pese al descenso de las donaciones, que bajaron desde los 765 millones de euros de 2024 hasta los 65,9 millones en 2025.
Criterios de inversión: OCDE, deuda pública y límites por emisor
Para obtener estos ingresos extra, la institución marca como prioridades que su tesorería, depósitos e inversiones financieras se canalicen a través de entidades de elevado nivel crediticio. Además, su código de conducta limita las inversiones a emisores pertenecientes a países de la OCDE y a títulos de renta fija cuya calificación de riesgo de crédito no sea inferior a BBB- o Baa3, salvo emisiones del Estado español, que podrán ser contratadas en todo caso.
La Fundación Amancio Ortega también tiene estipulado un coeficiente de liquidez de, como mínimo, el 0,5% de sus inversiones financieras y tiene prohibida la inversión en productos de renta variable ni derivados (opciones, futuros, swaps, FRAS, IRS o similares). Tampoco podrá canalizar más de un 10% de sus inversiones en productos denominados en monedas que no sean el euro. La entidad marca límites máximos por emisor: nunca podrá concentrar más de un 40% de su cartera en un único emisor con sus inversiones en deuda pública y depósitos financieros, porcentaje que se rebaja al 25% en el caso de participaciones en fondos de inversión mobiliaria y al 15% en activos de renta fija.
Programas financiados: centros de mayores, protonterapia y becas
Los principales programas financiados en 2025 han sido los siete centros de mayores que la institución construirá en Galicia, de los que ya ha entregado cinco tras destinar 35,2 millones. También han requerido financiación los aceleradores de protones adquiridos a IBA para la implantación de la protonterapia, con 13 millones; el programa de becas en el extranjero, con 11,6 millones; y la colaboración con Cruz Roja, con 7,6 millones.
La fundación también colaboró con los afectados de la DANA en Valencia, con una contribución de 100 millones que se hizo mayoritariamente en 2024, aunque se completó en 2025. De esta manera, la Fundación Amancio Ortega complementa las aportaciones de su fundador con unos ingresos financieros de cada vez mayor importe para financiar programas que abarcan desde el sector educativo hasta la sanidad y el tercer sector.



