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Babé y Cía supera los 60 millones de facturación y fija en 80 millones su meta para 2026

Babé y Cía, la compañía pontevedresa fundada en 1888, cerró el ejercicio 2025 con una facturación de 63,79 millones de euros, un 15% más que hace tres ejercicios, y se ha fijado como objetivo rebasar los 80 millones de euros de ventas en 2026. El transporte de mercancías peligrosas sigue siendo el motor del grupo, con 43,68 millones de euros de ingresos.

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(economiadigital.es)

Resultados récord y objetivos de crecimiento

La compañía con base de operaciones en Redondela (Pontevedra) encadena tres ejercicios de crecimiento sostenido. Según los datos que maneja el grupo, la facturación pasó de 55,28 millones de euros en 2023 a 58,22 millones en 2024 y a 63,79 millones en 2025. Ese incremento acumulado del 15% en tres años consolida a la empresa como uno de los operadores logísticos de referencia en el noroeste peninsular.

Para el ejercicio en curso, la dirección del grupo prevé mantener la tendencia alcista y alcanzar unas ventas superiores a los 80 millones de euros, lo que supondría un salto de más de 16 millones respecto a la cifra de 2025. La compañía no ha detallado por ahora el desglose de esa previsión por líneas de actividad.

Las mercancías peligrosas sostienen el negocio

Por líneas de actividad, el transporte de mercancías peligrosas generó 43,68 millones de euros en 2025, un 15% más que el ejercicio anterior, y volvió a ser la división que más contribuye a la cifra de negocio del grupo. El transporte de mercancía general aportó 9,9 millones de euros, un 2% más, mientras que la división de contenedores se mantuvo por encima de los 10 millones de euros.

La estructura societaria del grupo se articula bajo el paraguas de Bencina Inversiones. La sociedad más grande, Babé y Cía SL, cuyo objeto social es el transporte y distribución de productos petrolíferos, cerró 2025 con unos ingresos superiores a 42 millones de euros, por encima de los casi 37 millones del ejercicio anterior, según consta en la documentación depositada en el Registro Mercantil.

La memoria que acompaña a las cuentas refleja que las inversiones alcanzaron los 8,5 millones de euros "debido, en su mayor parte, a la adquisición de medios realizada para la renovación de flota y desarrollo de nuevas zonas". Los fondos propios de la sociedad se sitúan en 6,8 millones de euros, mientras que el beneficio ascendió a 1,07 millones, un 4% más que los 1,03 millones del año anterior. Los activos crecieron un 24% hasta los 31 millones de euros y el patrimonio neto escaló hasta casi 7 millones, un 18% más que en 2024.

Un grupo diversificado con proyección internacional

El grupo completa su actividad con otras sociedades. Tracción del Noroeste SL se dedica al transporte de mercancías por carretera, tanto interior como internacional, y a actividades auxiliares de transportes. Lavigrani SL tiene por objeto "la actividad relacionada con el transporte de carretera de mercancías peligrosas, contenedores, granito, cualquier producto inflamable, gasolinas y derivados de ella, residuos o asfalto". Bencina Servicios Generales se especializa en la gestión de patrimonio mobiliario e inmobiliario.

Completan el perímetro Transportes Portuarios Gallegos SL, Transportes Portugueses e Galegos LDA y Cigasa Servicios de Transporte y Almacenaje SL, esta última dedicada, entre otras actividades, al transporte como porteador o colaborador, al alquiler y cesión de vehículos y a la actividad como agencia de transporte.

En 2018 el grupo creó Babé y Cía Portugal con el objetivo de ampliar su presencia internacional. La compañía cuenta con bases operativas en distintos puntos del norte peninsular —Zaragoza, Bilbao, Pamplona, Burgos, Miranda de Ebro, Salamanca, Valladolid, León, Gijón, A Coruña y Vigo— además de Oporto, lo que refuerza su presencia en el mercado ibérico.

138 años de historia desde el refino al transporte

La trayectoria de Babé y Cía arranca en 1888, cuando Evaristo Babé y Gelí fundó la compañía con una planta situada en la playa viguesa de Guixar dedicada al refino de petróleo. Cinco años después, en 1893, la compañía construyó el primer petrolero español destinado principalmente a la importación desde Estados Unidos, país con cuyo gigante Standard Oil acabaría estableciendo una relación comercial.

En 1927, tras la creación de Campsa por parte del Gobierno, Babé fue expropiada pero pasó a ser transportista del monopolio para las provincias de Ourense y Pontevedra. La entrada de Ramón González-Babé Ozores en 1950 marcó una etapa de gran crecimiento, manteniendo la condición de distribuidor exclusivo de Campsa. La liberalización del mercado del combustible en 1993, tras la entrada en la UE, obligó a la empresa a reinventarse.

En 2002 se incorporó la quinta generación de la familia, que impulsó la diversificación hacia otras áreas del transporte. Javier González-Babé Ozores asumió la presidencia en 2009 y desde 2010 Cristina González-Babé ejerce como directora general.

El pasado miércoles la compañía presentó en la sede de Afundación en Vigo el libro 'Del refino de petróleo a la logística y el transporte. 138 años de Babé y Compañía', obra del catedrático de Historia de la USC Xoán Carmona. Durante el acto, Javier González-Babé subrayó que "una empresa familiar no pertenece únicamente a quienes la dirigen en cada momento, sino que es un patrimonio que debemos cuidar y entregar a quienes vienen detrás".