La factura de electrificar: la exportación de coches de Vigo y provincia cae un 11%
La exportación de coches fabricados en Vigo y su provincia ha caído un 11% en el último ejercicio, un retroceso que se explica por la factura de la electrificación: la transición hacia el vehículo eléctrico está reconfigurando la demanda internacional y golpea con fuerza a la automoción gallega.

Un descenso que marca tendencia en el sector
La caída del 11% en la exportación de vehículos desde Vigo y su provincia no es un dato aislado, sino la constatación de un cambio estructural en el comercio exterior de la automoción gallega. Según los datos recogidos por Atlántico, la factura de electrificar se ha convertido en el lastre principal de una industria que históricamente había sido uno de los motores económicos de la región.
El retroceso afecta a las ventas al exterior de coches producidos en las plantas de la zona, principalmente la factoría de Stellantis en Vigo, que concentra la mayor parte de la producción. La caída se produce en un contexto global de desaceleración de la demanda de vehículos eléctricos en los mercados europeos, que son los principales clientes de la automoción gallega.
La comparativa con ejercicios anteriores resulta reveladora: la tendencia alcista que se mantenía desde la recuperación post-pandemia se ha roto, y las cifras actuales reflejan un punto de inflexión que preocupa a los agentes del sector. La pérdida de competitividad frente a otros polos productivos, sumada a la incertidumbre regulatoria en la UE, está pasando factura a las exportaciones de Vigo.
La electrificación, un coste que pesa en la balanza comercial
El concepto de 'factura de electrificar' alude directamente a los sobrecostes que la transición hacia el vehículo eléctrico está suponiendo para los fabricantes. En el caso de Vigo, la adaptación de las líneas de producción, la inversión en nuevas plataformas y el desarrollo de baterías se han traducido en un encarecimiento del producto final, que resta atractivo en los mercados internacionales.
Este coste se suma a la caída de la demanda de vehículos de combustión, que aún representan un porcentaje significativo de las ventas exteriores de la provincia. La reducción del 11% en la exportación se explica, en parte, por la menor tracción de los principales mercados de destino, como Francia, Alemania o Italia, donde los consumidores retrasan sus compras ante la incertidumbre por las restricciones a la circulación de diésel y gasolina.
Los datos, publicados por Atlántico, subrayan que el sector no logra compensar aún el tirón de los eléctricos puros con la caída de los de combustión. La balanza comercial de la automoción gallega, que tradicionalmente había sido superavitaria, se resiente y obliga a las empresas a buscar nuevos destinos fuera de Europa.
Impacto en la industria auxiliar y el empleo en Vigo
La caída de la exportación no solo afecta a la planta de Stellantis, sino a toda la cadena de valor que depende de ella. La industria auxiliar de la automoción en Vigo y su entorno, que emplea a decenas de miles de trabajadores, ya está notando el frenazo en la producción. Cada vehículo que deja de exportarse se traduce en menos pedidos de componentes, menos horas de trabajo en los talleres y menor actividad en los puertos de la ría.
Aunque el texto original no detalla el impacto directo sobre el empleo, la lógica del sector apunta a que la reducción de las exportaciones acabará pasando factura a las plantillas si la tendencia no se revierte. Los sindicatos y las patronales ya han advertido en el pasado sobre la necesidad de acelerar la llegada de nuevos modelos a la plataforma viguesa para garantizar la carga de trabajo a medio plazo.
La provincia de Pontevedra, con Vigo a la cabeza, es uno de los principales polos industriales de Galicia, y la automoción representa una parte fundamental de su PIB. El retroceso del 11% en las ventas exteriores se convierte así en un termómetro de la salud económica de toda la región, y las administraciones observan con preocupación cómo se estrecha el margen para competir con otras zonas con costes laborales más bajos.
Perspectivas: un sector en busca de nuevos mercados
La pregunta que sobrevuela el sector es si esta caída responde a un ajuste temporal o a una tendencia estructural de largo recorrido. Los analistas consultados por la prensa especializada apuntan a que la electrificación seguirá presionando los costes de producción, pero también abren la puerta a que la demanda se recupere a medida que las infraestructuras de carga se desplieguen y los precios de los vehículos eléctricos se igualen con los de combustión.
Mientras tanto, las empresas de Vigo exploran nuevos mercados fuera de la UE, especialmente en América Latina y el norte de África, donde la demanda de vehículos asequibles sigue siendo fuerte. La diversificación de destinos se presenta como una estrategia clave para mitigar el impacto de la caída en los mercados tradicionales.
La fábrica de Vigo, una de las más productivas de Stellantis, depende de la asignación de nuevos modelos eléctricos para mantener su volumen actual. Las decisiones que se tomen en los próximos meses desde las sedes centrales de la compañía serán determinantes para el futuro de la automoción en la provincia. Mientras tanto, la factura de la electrificación sigue pasando, y las cifras de exportación son el mejor termómetro para medir su alcance.



