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La central nuclear gallega prolonga su operación hasta junio de 2030 tras el nuevo marco europeo

La central nuclear con actividad en Galicia mantendrá su operación comercial hasta junio de 2030, según la información publicada por Atlántico. La decisión se enmarca en un contexto energético marcado por la revisión de los calendarios de cierre y por el reconocimiento de la Unión Europea de que el actual reparto de cuotas pesqueras no responde a criterios actualizados.

Fotografía que ilustra la noticia: La central nuclear gallega prolonga su operación hasta junio de 2030 tras el nuevo marco europeo
(atlantico.net)

Un calendario de cierre que se desplaza a 2030

La central nuclear que opera en el entorno gallego continuará su actividad hasta junio de 2030, tal y como ha adelantado Atlántico. Esta fecha supone un nuevo hito en el calendario de desmantelamiento de las plantas atómicas en España, que ha ido modificándose en función de las necesidades del sistema eléctrico y de las decisiones adoptadas por los operadores y la administración central.

Para el tejido empresarial gallego, la prolongación de la operación tiene lectura directa en términos de empleo industrial y de actividad auxiliar. Las centrales nucleares generan miles de puestos de trabajo directos e indirectos, muchos de ellos vinculados a empresas de mantenimiento, ingeniería y suministros que se asientan en el entorno de la instalación. La extensión del plazo de funcionamiento ofrece certidumbre adicional a estas compañías de cara a sus planes de inversión y contratación.

La UE admite desfases en el reparto de cuotas pesqueras

En paralelo, la Unión Europea ha reconocido que el sistema de reparto de cuotas pesqueras no sigue criterios actualizados. La afirmación, recogida también en la información de Atlántico, abre un escenario de incertidumbre para el sector pesquero gallego, uno de los más dependientes de los totales admisibles de capturas (TAC) y de las cuotas asignadas por especies y caladeros.

Galicia concentra una parte relevante de la flota de altura y de bajura del Estado, con puertos de referencia en Vigo, A Coruña y Marin. La flota gallega faena en caladeros comunitarios y en aguas internacionales, donde las cuotas determinan la actividad de arrastreros, palangreros y cerqueros. Cualquier revisión de los criterios de reparto —que la UE admite desactualizados— puede alterar la distribución actual entre los Estados miembros y, en consecuencia, la cuota asignada a España y a las empresas gallegas.

La flota gallega lleva años reclamando una actualización de las claves de reparto, que se basan en data históricos de capturas. La posición de Bruselas puede dar pie a una revisión que, dependiendo de cómo se articule, beneficiaría o perjudicaría los intereses gallegos en función del peso que se dé a criterios medioambientales, sociales o económicos en el nuevo cálculo.

Dos frentes energéticos y pesqueros para la economía gallega

La coincidencia de ambas novedades —la prolongación de la central nuclear y el reconocimiento europeo sobre las cuotas— sitúa a Galicia en el centro de dos debates estratégicos para su economía. Por un lado, la generación eléctrica de base mantiene su aportación al mix del sistema y al suministro de energía a la industria, incluida la automoción y el naval. Por otro, la pesca, sector vital para el empleo y la actividad portuaria, afronta un proceso de revisión cuyos resultados se conocerán en los próximos meses.

Las organizaciones del sector pesquero gallego han trasladado en reiteradas ocasiones su preocupación por el descenso de cuotas en especies clave como la merluza, el rape o la caballa. La admisión por parte de la UE de que los criterios están desactualizados podría abrir la puerta a una negociación en la que la flota gallega intentará defender su posición. Mientras tanto, el calendario de la central nuclear seguirá marcando la agenda energética gallega hasta junio de 2030.