La UE reconoce que el reparto de cuotas pesqueras no sigue criterios actualizados
Bruselas ha admitido lo que el sector llevaba años denunciando: el sistema de reparto de cuotas pesqueras no responde a criterios actualizados. El reconocimiento llega en plena negociación de los totales admisibles de capturas para 2027 y abre una ventana de oportunidad para que la flota gallega planteé sus demandas con un aval institucional de calado.

Un reconocimiento que llega tras años de protestas
La Comisión Europea ha reconocido que el reparto de cuotas entre los Estados miembros no se ajusta a criterios actualizados, según ha publicado este jueves Atlántico. El pronunciamiento supone un giro en la posición comunitaria, que hasta ahora había defendido la estabilidad del sistema de cuotas como un pilar de la política pesquera común.
La flota gallega, la más numerosa de España y una de las más potentes de Europa, ha sido tradicionalmente una de las más perjudicadas por un sistema de reparto que se remonta a los primeros años de la política pesquera común. Las asociaciones del sector en Vigo, A Coruña y Ribeira llevan años denunciando que las posibilidades de pesca no reflejan ni la evolución de las poblaciones ni el esfuerzo pesquero real de cada armada.
El desajuste entre cuotas históricas y realidad biológica
El sistema actual de reparto de cuotas se basa en gran medida en las capturas históricas de los Estados miembros, un criterio que se fijó en los años ochenta del siglo pasado y que desde entonces apenas ha sufrido modificaciones de calado. Esto ha provocado desajustes evidentes: hay flotas que mantienen derechos de pesca sobre caladeros en los que ya apenas operan, mientras que otras, que han incrementado su actividad o han renovado sus flotas, siguen sin ver reconocida esa evolución en el reparto.
La admisión por parte de la UE de que estos criterios no están actualizados abre la puerta a una revisión que el sector gallego lleva años reclamando. Armadores y organizaciones de productores de Vigo, A Coruña y Burela han señalado en reiteradas ocasiones que el actual sistema de claves de reparto se basa en datos históricos que no reflejan ni el esfuerzo pesquero actual ni las nuevas realidades del caladero.
El sistema de reparto: estabilidad relativa y desajustes
El mecanismo actual de reparto de cuotas se asienta sobre el principio de estabilidad relativa, un criterio fijado hace décadas que asigna a cada Estado miembro un porcentaje fijo de las posibilidades de pesca en función de capturas históricas.
Ese modelo, pensado para una flota y unos caladeros muy distintos a los actuales, no incorpora variables como el cambio climático, la redistribución de los stocks o los avances científicos en la evaluación de poblaciones. Bruselas admite ahora que ese desfase es real y que el sistema necesita una actualización que no acaba de llegar.
Para Galicia, la comunidad con mayor flota de altura y gran altura del Estado, el reconocimiento tiene una lectura práctica inmediata: cualquier revisión del reparto puede traducirse en ganancias o pérdidas de tonelaje para especies clave como merluza, rape o jurelo, en las que la flota gallega ostenta una posición dominante a nivel europeo.
El sector llevaba tiempo alertando de que las cuotas se calculan con datos de actividad de hace décadas, cuando la composición de las flotas y el estado de los caladeros eran muy distintos a los actuales. La admisión por parte de la UE valida esa tesis: el reparto no se ha adaptado a los cambios en la actividad pesquera ni a las nuevas realidades biológicas de los caladeros.
El peso de la flota gallega en la negociación
Galicia concentra cerca del 40% del empleo pesquero de España y sus puertos —Vigo, A Coruña, Burela o Ribeira— manejan los mayores volúmenes de descarga del país. Cualquier revisión del sistema de cuotas tiene un impacto directo y de primer orden sobre la economía de las rías y sobre la industria auxiliar asociada.
El reconocimiento de la UE de que los criterios de reparto están desactualizados abre la puerta a una negociación en la que la flota gallega parte con argumentos sólidos. El sector ha insistido en los últimos años en que el reparto debería tener en cuenta variables como el empleo generado, el valor añadido de las capturas o el estado real de las poblaciones, y no solo las capturas históricas.
Las organizaciones pesqueras gallegas han recibido con cautela las palabras de la Comisión. La experiencia les dice que entre el reconocimiento del problema y la adopción de medidas concretas suele mediar un largo camino burocrático, con informes, consultas y negociaciones entre los Veintisiete que rara vez terminan en plazos cortos.
Una revisión que Galicia observa con recelo
El anuncio de Bruselas llega en un momento especialmente delicado para el sector pesquero gallego. Las negociaciones sobre los totales admisibles de capturas para el próximo año están a punto de comenzar, y la flota gallega afronta recortes en varias especies clave del caladero comunitario.
Las organizaciones de productores gallegas ya han advertido de que cualquier reforma del sistema de reparto debe hacerse con la participación del sector y con datos científicos actualizados. "Llevamos años pidiendo que se mire la realidad de cada flota", vienen repitiendo los representantes del sector en las reuniones con la Secretaría General de Pesca. La posición gallega se ha visto reforzada en los últimos años por la creación de nuevas cofradías y la modernización de la flota de bajura, que ha incrementado su capacidad y su dependencia de determinadas especies sujetas a cuota.
El reconocimiento europeo no implica, sin embargo, un cambio inmediato. Cualquier modificación del sistema de reparto requiere una negociación compleja entre los Estados miembros, y varios países con flotas históricamente beneficiadas por el actual reparto ya han mostrado su rechazo a revisar un sistema que les resulta favorable. La presión de esos gobiernos será, previsiblemente, el principal obstáculo para una reforma en profundidad.
Un cambio que afectará a la próxima negociación
El calendario es otro factor a tener en cuenta. La negociación de las cuotas para 2027, que culminará en diciembre con el tradicional Consejo de Ministros de Pesca de la UE, se desenvolverá con el pronunciamiento de la Comisión sobre la mesa. La flota gallega espera que ese reconocimiento se traduzca en una mayor flexibilidad negociadora para el Ministerio español.
De momento, el sector mantiene la cautela. En anteriores ocasiones, las declaraciones de buena voluntad de Bruselas no se han traducido en cambios concretos sobre el terreno. La reforma de la política pesquera común sigue sin una fecha definida, y el reparto de cuotas solo se revisa parcialmente cada vez que se negocian los totales admisibles de capturas.
Fuentes del sector en Vigo, consultadas por este medio, coinciden en que el anuncio de Bruselas es "un paso en la dirección correcta" pero insisten en que "las palabras no capturan toneladas". La flota gallega necesitará ahora que ese reconocimiento se traduzca en una revisión efectiva antes de la próxima ronda de negociaciones, prevista para finales de año. El calendario es el principal enemigo de una reforma que el sector espera desde hace lustros y que Bruselas acaba de admitir que es necesaria.



