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La antigua Bazán eleva a 19 millones las provisiones por amianto y sigue en liquidación dos décadas después

Izar Construcciones Navales, el grupo público heredero de la antigua Bazán, elevó al cierre de 2025 sus provisiones por las demandas de víctimas del amianto hasta los 19 millones de euros, según consta en su memoria anual. El aumento llega en paralelo al reconocimiento por parte del Gobierno de compensaciones económicas para "miles de víctimas", con cientos de casos en Galicia, y mientras la compañía sigue inmersa en una liquidación que ya dura más de dos décadas.

Fotografía que ilustra la noticia: La antigua Bazán eleva a 19 millones las provisiones por amianto y sigue en liquidación dos décadas después
(economiadigital.es)

Las provisiones por asbestosis crecen un 21% en un año

La memoria de Izar Construcciones Navales correspondiente al ejercicio 2025 refleja un incremento significativo de las partidas destinadas a hacer frente a las reclamaciones judiciales relacionadas con la exposición al amianto. Según los documentos consultados, el grupo mantenía a cierre del año pasado "provisiones por posibles reclamaciones, fundamentalmente por asbestosis, por importe de 19 millones de euros", frente a los 15,7 millones registrados un año antes, lo que supone un aumento del 21%.

Durante 2025 se dotaron provisiones por importe de 10,6 millones correspondientes a reclamaciones planteadas por asbestosis, frente a los 6 millones de 2024, y se han aplicado provisiones por importe de 7,2 millones, frente a los 7,4 millones del ejercicio anterior. El total de provisiones del grupo se va hasta los 40 millones de euros, aunque en esa partida están incorporadas adiciones debido a cuestiones laborales y jubilaciones de trabajadores que todavía arrastra la entidad.

Una liquidación eterna con un agujero de 714 millones

La historia de Izar hunde sus raíces en la reconversión naval de los años ochenta. El grupo nace como consecuencia de la fusión por absorción de Bazán con Astano, Juliana en Gijón, Astilleros de Cádiz, Astilleros de Sestao y Puerto Real.

En 2004 entra en causa de disolución y el Gobierno activa su liquidación con la aprobación de la segregación de parte de sus activos y actividad militar en lo que más tarde sería Navantia, con las factorías de Ferrol, Fene, Cartagena, Puerto Real, San Fernando y Cádiz. Veinte años después, Izar sigue en liquidación, sin ingresos propios de negocio alguno después de que durante años pivotaran sobre la venta de activos. La antigua Bazán presenta un patrimonio neto negativo de 44 millones de euros y acumula unas pérdidas de ejercicios anteriores de 714 millones. El año pasado perdió 9,8 millones, elevando sus números rojos sobre el resultado negativo de 8,3 millones de 2024.

Los auditores señalan la incertidumbre por los litigios

El auditor de Izar, Mazars, aborda en su informe la situación generada por la asbestosis y el impacto del amianto y sus víctimas. Señala que la entidad "se encuentra inmersa en distintos procesos judiciales fruto de reclamaciones de indemnizaciones por enfermedades adquiridas por antiguos empleados (asbestosis)". Explica que "el proceso de control, seguimiento y evaluación de las reclamaciones y disputas que afectan a la entidad implica el ejercicio de juicio por parte de la comisión liquidadora para estimar su evolución futura y la probabilidad de que se resuelvan en contra de los intereses" de Izar.

En paralelo, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones aprobó a mediados del año pasado el procedimiento para reconocer a las víctimas de la exposición al amianto una compensación económica como consecuencia de los daños y perjuicios producidos sobre su salud. Entre los requisitos para solicitar el dinero figuraba que el daño debía derivar de alguna de estas patologías: mesotelioma, cáncer de pulmón o de laringe o asbestosis con repercusión funcional moderada o severa. El Gobierno hablaba de "miles de víctimas", con cientos de casos en Galicia y especial impacto en la industria naval pública.