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El transporte gallego encara el diésel a 1,826 euros con una bonificación que cae al 0,05 en septiembre

El transporte de mercancías por carretera en Galicia cierra agosto con el combustible en máximos y con un horizonte de menos ayudas. La Asociación Empresarial de Transporte de Mercancías por Estrada da Galiza (Apetamcor) alerta de que el gasóleo alcanzó en agosto los 1,826 euros/litro, un 26% más que en marzo, y de que el coste anual de mantener un camión articulado asciende a 182.809 euros, casi 24.000 más que en enero. A partir del 1 de septiembre, la bonificación estatal al combustible se reduce de 0,15 a 0,05 euros/litro, y la asociación denuncia además retrasos en el pago de la ayuda extraordinaria de 0,20 euros/litro.

Fotografía que ilustra la noticia: El transporte gallego encara el diésel a 1,826 euros con una bonificación que cae al 0,05 en septiembre
(nosdiario.gal)

La escalada de precios que ahoga a las transportistas

Apetamcor, que representa a más de 1.600 empresas del sector en Galicia, recuerda que el precio del gasóleo encadena seis subidas semanales consecutivas y que agosto cerró con el litro a 1,826 euros. La asociación califica esta evolución como “la escalada de combustible más intensa que afronta el sector en los últimos años”, según las declaraciones recogidas por Nós Diario.

El impacto se mide también en los costes de explotación. Según el Observatorio de Costos del Ministerio de Transportes, mantener un camión articulado en la carretera cuesta hoy 182.809 euros al año, unos 24.000 euros más que en enero. El capítulo del combustible ha pasado de representar algo más de una cuarta parte de ese coste a superar un tercio en solo un trimestre.

La presión recae con especial fuerza sobre los pequeños operadores. Muchos autónomos trabajan para uno o dos clientes y no pueden trasladar la subida sin arriesgar la relación comercial. Apetamcor sostiene que “no se puede pedir a las pequeñas empresas que asuman en solitario un incremento de costos que no pueden repercutir sin poner en riesgo su relación comercial”, aunque admite que la ley prevé esa repercusión automática.

Dos transportistas gallegos cuentan cómo viven la crisis

Manuel Baltasar, asociado de Apetamcor, trabaja para empresas del sector forestal y asegura que cada aumento de precio “tengo que pasárselo al cliente”. En su caso, las compañías aceptan la subida porque no tienen margen para buscar un transporte alternativo a la carretera. Baltasar no cree que la solución pase por rebajar el IVA, sino por abaratar el gasóleo profesional: “El Gobierno español bien puede actuar para que no tenga los precios que tiene”, señala.

Manuel Vitrán, otro transportista afectado por la reducción de las bonificaciones, recuerda que las ayudas llegaron tarde: “Como siempre, llegaron cuando ya llevábamos varios meses trabajando con pérdidas”. Ahora, con el combustible alto y la bonificación a la baja, la situación empeora y admite que “estamos de nuevo desnudos”.

Vitrán añade un matiz importante: el precio del combustible se indexa con desfase. Si reposta un día concreto, su cliente no lo tiene en cuenta hasta la siguiente valoración de indexación, lo que puede tardar 15 días. Durante ese tiempo, el transportista trabaja a pérdida, una queja que refleja la dificultad de trasladar los sobrecostes en un sector con márgenes muy ajustados.

Las ayudas bajan en septiembre y persisten los retrasos

Las bonificaciones al combustible que el Gobierno español activó para hacer frente a la crisis de Oriente Medio se recortan desde el 1 de septiembre, pasando de 0,15 a 0,05 euros/litro. El descuento comenzó en marzo con 0,20 euros/litro, bajó a 0,10 en julio, subió a 0,15 en agosto y ahora cae a su nivel más bajo.

Apetamcor denuncia además que la ayuda extraordinaria de 0,20 euros/litro de gasóleo profesional, aprobada hace meses, todavía no ha sido cobrada en su totalidad por varias empresas asociadas. La asociación afirma que estos atrasos son similares a los que vienen denunciando las confederaciones estatales del sector en todo el Estado y que ya ha presentado una reclamación formal ante el Ministerio de Hacienda para que agilice los pagos pendientes.

El sector afronta así un septiembre complicado, con el combustible en niveles altos y menos ayudas disponibles. La evolución del coste del gasóleo en las próximas semanas marcará la capacidad de las pequeñas transportistas gallegas para sostener su actividad, en un contexto en el que la repercusión automática de precios, prevista en la ley, resulta difícil de ejercer para quienes dependen de pocos clientes.