Vigo y su provincia perderán 54.000 trabajadores entre 2030 y 2040, según proyecciones demográficas
La provincia de Vigo perderá 54.000 trabajadores entre 2030 y 2040, según las últimas proyecciones demográficas. El dato, que anticipa un impacto directo en la actividad económica del área metropolitana, se enmarca en un envejecimiento poblacional que ya condiciona las políticas laborales y presupuestarias de Galicia.

Un descenso equivalente a una pequeña ciudad
La pérdida de 54.000 trabajadores en la provincia de Vigo entre 2030 y 2040 equivale a la población activa de una ciudad como Vilagarcía de Arousa o a la práctica totalidad de los ocupados del sector naval vigués en la última década. La cifra no es un escenario extremo: surge de las proyecciones demográficas que maneja el Instituto Galego de Estatística (IGE) y que anticipan un envejecimiento acelerado de la población gallega.
El fenómeno no es nuevo en Galicia, pero la provincia de Vigo concentra uno de los mayores impactos en términos absolutos de toda la comunidad. La combinación de una tasa de natalidad baja y una esperanza de vida alta está reduciendo la base de población en edad de trabajar, un colectivo que en 2040 será claramente inferior al actual en la comarca más poblada de Galicia.
El dato, dado a conocer por el diario Atlántico, subraya que el problema no es solo demográfico sino también económico: cada trabajador que se jubila sin relevo supone una pérdida de talento, de consumo y de cotizaciones sociales para un sistema productivo que depende del tejido industrial de Vigo y su área.
El sector industrial, el más expuesto
La economía de la provincia de Vigo descansa en sectores intensivos en mano de obra como el naval, la automoción, la pesca y la conserva, el textil y los servicios portuarios. Todos ellos se verán afectados por la reducción de la población activa en la próxima década. Empresas del naval y la automoción ya arrastran dificultades para cubrir puestos técnicos y cualificados, y la tendencia apunta a un agravamiento.
Con menos trabajadores disponibles, la presión para retener talento o para atraerlo de fuera de Galicia será mayor, y no solo en los perfiles tecnológicos, también en oficios industriales y en sectores como el comercio o la hostelería, que dependen de una base amplia de empleo.
El envejecimiento también alcanza a las administraciones públicas y a servicios esenciales como la sanidad o la educación, donde una parte importante de las plantillas se jubilará en ese período sin que la reposición esté asegurada, un factor que puede tensionar aún más los servicios públicos en la provincia.
Impacto en la recaudación y en las políticas públicas
La pérdida de trabajadores tiene una traducción directa en las cuentas públicas. Con menos población ocupada, se reduce la recaudación por IRPF y cotizaciones sociales, lo que condiciona la financiación de la Xunta y de las propias empresas. Este es un factor clave para el diseño de los próximos presupuestos autonómicos, ya que Galicia, como otras comunidades con envejecimiento acelerado, tendrá que compatibilizar una caída de ingresos con un aumento del gasto en pensiones y dependencia.
En Vigo, las administraciones locales y la Diputación ya contemplan esta variable en sus planificaciones. El desafío no es solo demográfico sino fiscal: mantener los niveles de recaudación actuales exigirá impulsar la productividad o compensar la menor población con más empleo de valor añadido.



