La UVigo destina 2,7 millones a escuelas y facultades en 2027 para paliar la subida del carburante
La Universidade de Vigo (UVigo) ha presupuestado 2,7 millones de euros para sus escuelas y facultades de cara al ejercicio 2027. La inyección económica, destinada a los centros propios del campus, llega en un contexto marcado por el encarecimiento de la energía y el transporte, con el carburante disparado un 30% en Vigo y su provincia, según recoge la información avanzada por Atlántico.

Una partida que refuerza los centros en plena escalada de precios
La UVigo ha comprometido 2,7 millones de euros para el mantenimiento y funcionamiento de sus escuelas y facultades en 2027. La cifra, incluida en la planificación presupuestaria de la institución académica, supone un respaldo explícito a los centros propios en un ejercicio que arranca con tensiones de costes evidentes.
La decisión se conoce cuando el precio de los carburantes ha registrado una subida del 30% en Vigo y su área de influencia, un incremento que impacta directamente en el transporte universitario, la logística de los campus y el coste energético de las instalaciones. La combinación de ambos factores —presupuesto al alza y gasto corriente disparado— dibuja un escenario de gestión complejo para los equipos decanales.
El carburante, un lastre para la movilidad y los servicios universitarios
El encarecimiento del combustible no es un dato aislado. En la provincia de Pontevedra, y particularmente en el entorno de Vigo, las estaciones de servicio han aplicado subidas de hasta el 30% en el último periodo, según los datos que manejan los operadores del sector. La UVigo, con campus en Vigo, Pontevedra y Ourense, afronta un incremento de los costes de desplazamiento de personal y estudiantes, así como de las contratas de transporte que dan servicio a la actividad docente e investigadora.
El repunte del gasóleo y la gasolina también presiona la factura eléctrica de los centros, dado que buena parte de las instalaciones dependen de sistemas de climatización que consumen más en función del precio de la energía asociada al transporte de combustibles. En este contexto, la partida de 2,7 millones se presenta como un colchón necesario para que escuelas y facultades mantengan su operativa sin recortar servicios.
Un refuerzo que llega en un contexto de planificación plurianual
La asignación de 2,7 millones para 2027 se enmarca en una estrategia de planificación plurianual de la UVigo, que busca dar estabilidad a los centros en un horizonte de tres ejercicios. Fuentes de la institución consultadas por Atlántico apuntan a que la partida permitirá cubrir necesidades ordinarias de mantenimiento, equipamiento y funcionamiento general.
La medida se produce después de que el sistema universitario gallego haya tenido que absorber en los últimos años aumentos de costes energéticos y de suministros sin un correlato inmediato en las transferencias finalistas de la Xunta. Con este presupuesto, la UVigo trata de anticiparse a las necesidades de sus facultades y escuelas, garantizando que la docencia y la investigación no se vean afectadas por la volatilidad de los precios de la energía y los combustibles.
Repercusión en la comunidad universitaria
El anuncio llega en un momento en que la comunidad universitaria viguesa afronta un doble reto: por un lado, el encarecimiento de la vida cotidiana de estudiantes y personal, que soportan el incremento del transporte privado; por otro, la necesidad de mantener la calidad de los servicios públicos universitarios en un entorno de restricción presupuestaria global. La partida de 2,7 millones, aunque acotada a gasto de funcionamiento, es leída por los decanatos como un aval a su gestión autónoma en un año complicado.
La UVigo no ha detallado por ahora el desglose por centros ni las partidas concretas que se financiarán con estos fondos, pero la previsión es que el reparto se realice en los próximos meses mediante los mecanismos ordinarios de asignación interna. La institución confía en que este refuerzo alivie las cuentas de las escuelas y facultades en un ejercicio donde el coste de la energía y el combustible será uno de los principales factores de presión sobre los presupuestos de los campus gallegos.



