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Insertega y Birdmind se alían para dar salida a los residuos textiles de difícil reciclaje

La coruñesa Insertega, con base de operaciones en Arteixo, y la pontevedresa Birdmind han sellado una alianza para explorar nuevas vías de valorización de los residuos textiles que, por su composición, mezcla de fibras o tratamientos, presentan dificultades para reincorporarse al ciclo convencional de reciclaje. El proyecto combina la capacidad de recuperación de la primera con la investigación en nuevos materiales de la segunda, que ya ha desarrollado prototipos de tableros técnicos con estas fibras, certificados y con capacidad de producción industrial.

Fotografía que ilustra la noticia: Insertega y Birdmind se alían para dar salida a los residuos textiles de difícil reciclaje
(economiadigital.es)

Una alianza para complementar el reciclaje textil convencional

Insertega y Birdmind han unido fuerzas con un objetivo claro: dar salida a las fracciones de residuos textiles que ya no pueden volver a convertirse en tejido. Tal y como han explicado en un comunicado, el proyecto parte de una realidad compartida por ambas compañías: el crecimiento de los materiales recuperados debe ir acompañado del desarrollo de nuevas aplicaciones capaces de reincorporarlos a la cadena de valor.

En este sentido, la colaboración busca complementar las vías existentes de reciclaje textil con soluciones destinadas a aquellas fibras que ya han agotado su ciclo como tejido. El objetivo, según detallan, no es sustituir los canales convencionales, sino encontrar nuevas salidas para las fracciones que actualmente presentan mayores dificultades de valorización, prolongando su vida útil y evitando que pierdan su valor como materia prima.

El papel de cada compañía en el proceso

Insertega, Iniciativa Social Emprendedora de Reciclaje Textil de Galicia, aporta su experiencia en la recuperación y preparación de residuos textiles. La compañía cuenta con capacidad para tratar hasta 7.000 prendas por hora, unas instalaciones de más de 6.000 metros cuadrados destinadas al reciclaje textil y una red formada por más de 300 entidades colaboradoras. Su papel consiste en identificar, clasificar y preparar los distintos tipos de residuos para determinar cuáles pueden encontrar una nueva utilidad más allá del reciclaje convencional.

Por su parte, Birdmind, con sede en Pontevedra, aporta la otra pieza del proceso: la investigación y el desarrollo de nuevos materiales. Esta colaboración supone para la compañía la apertura de una nueva línea de investigación que amplía su experiencia en el desarrollo de materiales circulares a partir de residuos agrícolas. Su laboratorio analiza las características de cada residuo y estudia cómo aprovechar sus fibras para incorporarlas a nuevos tableros técnicos. En este proceso se evalúan aspectos como las propiedades del material, sus posibles aplicaciones y la viabilidad de trasladar los resultados obtenidos en el laboratorio a una producción a escala industrial.

Primeros prototipos y capacidad industrial

Birdmind ya ha desarrollado los primeros prototipos que incorporan fibras textiles de difícil reciclaje, obteniendo las certificaciones que acreditan su calidad y aplicaciones. Además, la compañía ya dispone de capacidad de producción industrial. Según detallan las empresas, este innovador material abre nuevas posibilidades de aplicación en mobiliario, revestimientos, elementos expositivos y espacios de retail, contract y arquitectura.

En función de las características del residuo, estas soluciones pueden llegar a incorporar hasta 30 kilos de fibras textiles por tablero, lo que equivale a unas 250 camisetas. Esta cifra ilustra el potencial de valorización de un material que, de otro modo, quedaría fuera del ciclo productivo.

Un proyecto abierto a la industria y con ventaja gallega

La iniciativa no se limita a un producto concreto. Las compañías no quieren limitar el proyecto a una aplicación específica: la iniciativa nace con vocación de abrirse a marcas, fabricantes y otros actores del sector para analizar sus residuos y buscar nuevas aplicaciones para aquellos materiales que ya no pueden volver a convertirse en tejido.

El proyecto parte, además, de una ventaja competitiva de Galicia: la concentración de industria textil, empresas de gestión de residuos y capacidades industriales y tecnológicas. Esta combinación, según explican las compañías, permite conectar el residuo que genera la industria con nuevos procesos de transformación y crear materiales capaces de volver al mercado con una segunda vida.