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Frutas Sol cierra todas sus tiendas en Vigo y ultima un despido colectivo

La cadena de fruterías Frutas Sol ha decidido cerrar todas sus tiendas en Vigo y ya ultima un despido colectivo, según ha adelantado Atlántico Diario. La medida supone el fin de la actividad de la compañía en la ciudad olívica y afecta directamente al empleo del comercio minorista de alimentación, uno de los segmentos más castigados por la presión de las grandes superficies y el cambio de hábitos de consumo.

Fotografía que ilustra la noticia: Frutas Sol cierra todas sus tiendas en Vigo y ultima un despido colectivo
(atlantico.net)

Un adiós definitivo al comercio de proximidad

Frutas Sol, una cadena especializada en la venta de frutas y verduras, dejará de operar en Vigo. La información publicada por Atlántico Diario indica que la empresa cierra todas sus tiendas en la ciudad y que ya trabaja en los trámites para acometer un despido colectivo. Aunque la fuente no precisa el número de establecimientos afectados ni la cifra exacta de trabajadores, la decisión supone un nuevo golpe para el comercio de proximidad vigués, que ve cómo una de sus enseñas históricas desaparece del mapa urbano.

El cierre no es un hecho aislado. En los últimos años, el pequeño comercio de alimentación en Galicia ha perdido terreno frente a las cadenas de supermercados y a las plataformas de venta online. Frutas Sol, con una propuesta centrada en producto fresco, intentó mantener su hueco, pero la presión sobre los márgenes y la competencia de precios han terminado por pasar factura. La falta de relevo generacional y el encarecimiento de los alquileres comerciales en zonas céntricas también han jugado en contra.

Un despido colectivo que se ultima

El término ‘despido colectivo’ apunta a un procedimiento regulado por el Estatuto de los Trabajadores, que exige un periodo de consultas con los representantes de los trabajadores y, en función del número de afectados, puede requerir autorización administrativa. La empresa ya lo está ‘ultimando’, según la fuente, lo que sugiere que la decisión está tomada y que los pasos formales están en marcha.

La repercusión laboral de un cierre de estas características no se limita a los empleos directos. Cada tienda que echa el cierre arrastra también contratos de suministro con productores locales, servicios de limpieza, transporte y mantenimiento. En un sector como el hortofrutícola, donde el producto viaja desde la huerta al lineal en pocas horas, la desaparición de un operador como Frutas Sol puede notarse en la logística de la zona.

El comercio vigués, en la cuerda floja

Vigo es una de las ciudades gallegas con mayor densidad comercial, pero también una de las que más está sufriendo la transformación del sector. El cierre de Frutas Sol se suma a otros que se han ido sucediendo en los últimos años, sobre todo en el segmento de la alimentación especializada. Las fruterías tradicionales compiten con los lineales de los supermercados, que ofrecen el mismo producto a precios más ajustados, y con la creciente demanda de productos de kilómetro cero que, paradójicamente, no siempre llega a los pequeños comercios urbanos.

La decisión de Frutas Sol, además, llega en un momento en el que el comercio local gallego encara la campaña de Navidad, un periodo que muchas veces marca la diferencia entre la supervivencia y el cierre. La pérdida de una enseña como esta deja un vacío en los barrios donde operaba y plantea interrogantes sobre el futuro del comercio de proximidad en las ciudades gallegas.