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El PIB per cápita gallego sigue 15,5 puntos por debajo de la UE-27 pese a crecer un 5,3% en 2024

El PIB per cápita de Galicia creció un 5,3% en 2024, pero sigue situándose en el 92,5% de la media del Estado y un 15,5% por debajo de la UE-27, según un análisis publicado por el economista Joám J. Romero Durán. El artículo reflexiona sobre los factores que explican la persistente brecha de renta gallega a partir del concepto de formación social específica.

Fotografía que ilustra la noticia: El PIB per cápita gallego sigue 15,5 puntos por debajo de la UE-27 pese a crecer un 5,3% en 2024
(nosdiario.gal)

Cifras que confirman la brecha de renta

Los datos que maneja el análisis de Romero Durán, publicado por www.nosdiario.gal el 16 de septiembre de 2026, apuntan a que la economía gallega creció el año pasado por encima de la media comunitaria, pero ese avance no se traduce en convergencia real. El PIB per cápita gallego se quedó en el 92,5% del agregado estatal y en un 84,5% de la media de la UE-27, es decir, 15,5 puntos por debajo.

La comparativa dibuja un escenario en el que Galicia mejora en términos absolutos, pero sin recortar distancias estructurales con las economías más dinámicas del entorno europeo. El economista interpreta estas magnitudes como un síntoma de los límites del actual modelo productivo, no como una desviación coyuntural pasajera.

Frente a otros territorios periféricos del sur de Europa que han acelerado su convergencia en ciclos expansivos, Galicia mantiene un diferencial negativo persistente que exige leer el dato dentro de un marco más amplio.

Una formación social con raíces históricas

Romero Durán propone entender Galicia como una formación social específica, resultado de la articulación histórica entre estructura productiva, clases sociales, sector público, territorio y cultura. Este enfoque permite explicar por qué las políticas horizontales de crecimiento no siempre rinden los mismos frutos que en otros lugares.

El análisis subraya que la singularidad del caso gallego no radica solo en su especialización sectorial, sino en cómo se han ido sedimentando las relaciones entre los distintos actores económicos y las instituciones a lo largo del tiempo. Esa especificidad condiciona la capacidad de la economía para transformar crecimiento en bienestar.

El texto no cierra con propuestas concretas, pero deja encima de la mesa que cualquier estrategia de avance debe partir del conocimiento de los condicionantes históricos y sociales que explican la posición relativa de la comunidad.

Impacto para la economía gallega y sus retos

La diferencia de 15,5 puntos frente a la UE-27 se traduce en una menor capacidad de generación de renta por habitante y, en consecuencia, en mayores dificultades para sostener el estado del bienestar en las mismas condiciones que las áreas más prósperas. Para el tejido empresarial gallego, la cifra implica un límite evidente en la demanda interna y en el atractivo inversor.

El sector industrial, el naval, la automoción o la cadena mar-industria, protagonistas de la economía gallega, están directamente expuestos a esa brecha de competitividad y a la evolución de los costes energéticos y laborales. La comparación con el entorno europeo resulta, además, de especial relevancia de cara a la llegada de fondos europeos, que exigen justificar su impacto en productividad real.

El análisis coincide con la línea de otros trabajos sobre economía gallega que sitúan la productividad, el tamaño empresarial y la capacidad de innovación como los grandes cuellos de botella. La diferencia, en este caso, consiste en enmarcar esas debilidades dentro de una lectura estructural de largo recorrido, y no solo como un problema de política económica de corto plazo.