El grupo operativo Avea Moura constata la viabilidad del cereal autóctono y reclama el impulso de su producción
El consorcio del Grupo Operativo Avea Moura presentó hoy en Pontevedra los resultados de tres años de investigación aplicada sobre la Avena strigosa, un cereal autóctono que dejó de cultivarse a finales del siglo XX y que ahora se muestra como un recurso agrario con salida hacia la gastronomía, la cosmética y la panificación. Las conclusiones se dieron a conocer en la Misión Biológica de Galicia del CSIC, con la participación de entidades científicas, empresas y cooperativas.

Un proyecto que recupera un cereal con raíces gallegas
El Grupo Operativo Avea Moura, coordinado por el investigador del CSIC Bernardo Ordás, se constituyó con el objetivo de estudiar las posibilidades de la Avena strigosa, un cereal que, según datos genéticos citados por el propio Ordás, es originario de Galicia y desde aquí se expandió a otros países como Irlanda, Escocia o Alemania.
En el consorcio participan la Fundación Juana de Vega, la cooperativa Muuhlloa, el restaurante Culler de Pau (con Estrella Michelin y Estrella Verde), la panificadora Grupo Da Cunha, las universidades de Santiago de Compostela y A Coruña, así como el Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo (Agacal) y el Inorde, estos últimos en calidad de socios cooperantes.
La investigación se apoyó en la recuperación de seis variedades locales de avea procedentes de bancos de semillas: Erbo, Estrada, Meis, Padornelo, Pastoriza y Xoio. Con ellas se realizaron dos campañas de cultivo en el litoral de Pontevedra, en Abegondo (A Coruña) y en Xinzo de Limia. Los resultados confirman la rusticidad de la especie y su adaptación a las condiciones climáticas y de suelo de Galicia.
A mayores, se documentó el cultivo histórico de la avea en Galicia a partir de un artículo de los años 80 del investigador catalán Jaume Lloveras. Ordás explicó que "non se coñecía a súa orixe e neses anos comezou a deixar de cultivarse", un fenómeno que atribuyó a "unhas condicións sociais de estandarización que rematan por favorecer os monocultivos", más que a motivos productivos.
Tres líneas de transformación: gastronomía, cosmética y panificación
La valorización del cereal se testeó a través de tres vías de transformación, con resultados que, según las análisis en laboratorio, permiten conservar e incluso incrementar la presencia de los compuestos de interés funcional de la Avena strigosa.
En la línea gastronómica, el restaurante Culler de Pau realizó más de 50 elaboraciones y prototipos, centrando la fase final en tres desarrollos reproducibles: una bebida fermentada, una allada (salsa tradicional gallega) y un mollo. Desde el establecimiento se indicó que ya ofrecen en su menú dos platos con un 90% de avea, que la variedad Pastoriza está integrada en la planificación de cultivos de su huerta, y que estudian comercializar productos dirigidos al gran consumo.
En cosmética, la cooperativa Muuhlloa utilizó extractos de la casca del cereal para elaborar un gel hidratante íntimo externo y una crema facial para pieles sensibles o reactivas (rosácea y acné). Los análisis químicos confirmaron que en el proceso de elaboración perduran los compuestos de alto valor de la Avena strigosa. La cooperativa prevé lanzar una campaña de micromecenazgo para impulsar la comercialización.
En panificación, los ensayos de Panadería Da Cunha determinaron que una proporción de entre el 20% y el 30% de avea moura en la masa ofrece la mejor combinación de sabor, textura y manejabilidad, tanto en moletes como en barras o formatos especiales. Las análisis químicas confirmaron que, tras la cocción, los compuestos de interés se conservan en la cortea y en el miolo.
Próximos pasos: ensayos en toda Galicia y busca de impulso comercial
Una de las conclusiones más relevantes de la jornada fue el ofrecimiento de más de una veintena de asistentes a participar en una nueva plantación experimental con la variedad más productiva, la Pastoriza, oriunda del municipio lucense de A Terra Chá. Esta variedad ya se integró en la planificación de cultivos de la huerta de Culler de Pau y se prevé un nuevo ensayo experimental gracias a esa colaboración espontánea.
El director del Área de Investigación e Innovación de la Fundación Juana de Vega, Alfonso Ribas, valoró el modelo de colaboración: "Este é o tipo de cadea de valor que impulsamos na Galiza: recuperación e fomento de recursos xenéticos propios, innovación, transformación local e retorno económico para o territorio rural".
Por su parte, Bernardo Ordás insistió en que "agora toca animar a produción e tamén a elaboración. Estes anos de investigación probaron a súa capacidade para saír adiante". La iniciativa también se presentará en un congreso en Gran Canaria y en los Forums Gastronómicos de Barcelona y A Coruña, lo que puede ampliar su difusión más allá del ámbito gallego.
Con ello, el Grupo Operativo Avea Moura cierra una etapa de investigación aplicada con resultados que invitan a pensar en la recuperación de un cereal con historia y futuro en Galicia, no solo como cultivo tradicional sino como base de una cadena de valor moderna y sostenible.



