empresas

Cupa cierra 2025 con su primera caída de ventas bajo Brookfield: factura 436,6 millones, un 2% menos

La pizarrera gallega Cupa, el mayor grupo español de su sector, cerró el ejercicio 2025 con una facturación de 436,6 millones de euros, un 2% menos que el año anterior. Es la primera caída de ingresos desde que el fondo canadiense Brookfield tomó el control en 2022, según las cuentas anuales de Cupire Padesa, la sociedad que consolida la actividad productiva del grupo. El beneficio cayó un 34,7%, hasta los 12,2 millones, golpeado por la debilidad del mercado europeo de la construcción.

Fotografía que ilustra la noticia: Cupa cierra 2025 con su primera caída de ventas bajo Brookfield: factura 436,6 millones, un 2% menos
(economiadigital.es)

Una caída que rompe la dinámica de crecimiento

El descenso, aunque moderado, interrumpe una trayectoria de crecimiento sostenido que la compañía mantuvo desde la etapa de Carlyle, el fondo que la controló entre 2016 y 2022. Bajo la gestión de Carlyle, Cupa ejecutó una agresiva estrategia de adquisiciones que le permitió engullir una decena de competidoras, entre ellas Proinor, la británica Rinus Roofing y la estadounidense Vertmont Slate. En ese periodo duplicó sus ventas hasta situarlas en torno a los 400 millones de euros.

Con Brookfield, la empresa continuó su expansión con la compra de Samaca en 2024. El pasado ejercicio supuso, por tanto, una excepción en la dieta de crecimiento de la compañía, que en su informe de gestión atribuye el resultado a la debilidad del mercado europeo de la construcción y a la fuerte competitividad en el Reino Unido, una plaza clave que todavía está en proceso de recuperación.

Cifras: menos ingresos, menos resultados, menos beneficio

La sociedad Cupire Padesa, controlada en última instancia por Brookfield Slate Holdings IV, domiciliada en Ourense, registró una facturación de 436,6 millones de euros en 2025. Los gastos de personal y aprovisionamientos se mantuvieron estables, incluso bajaron ligeramente, pero la caída de ingresos arrastró el resultado de explotación hasta los 40,5 millones, frente a los 48,7 millones de 2024. El beneficio neto se situó en 12,2 millones, un 34,7% menos, según las cuentas anuales consultadas por Economía Digital a través de la plataforma einforma.

El grupo está fuertemente internacionalizado: España solo aportó 48 millones a la cifra de negocio, mientras que el exterior generó 388 millones, que es donde se concentró la caída de ventas respecto al año anterior. Por áreas de negocio, la pizarra generó un resultado de explotación de 32,6 millones; la distribución, 15 millones; y la piedra, 2,9 millones.

La compañía confía en la recuperación del mercado británico para 2026

A pesar de las dificultades, Cupa se muestra optimista para este ejercicio. En su informe de gestión asegura que «las difíciles condiciones del mercado europeo de la construcción han persistido en 2025, si bien existen señales de recuperación en países como Francia y Bélgica, con una tendencia positiva a lo largo del año». Los tipos de interés más bajos habrían ayudado a estimular la industria y la demanda, aunque sin lograr todavía una mejora en mercados clave como Reino Unido, que «se ha mantenido débil y altamente competitivo, especialmente en la segunda mitad del año».

«El mercado británico debería empezar a recuperarse en algún momento de 2026, probablemente en la segunda mitad del año. Como consecuencia, los márgenes deberían aumentar, impulsados por el apalancamiento operativo y la eficiencia de precios», añade el documento. El negocio de pizarra, por su parte, se benefició de un mercado estable en rehabilitaciones y de bajos costes operativos, mientras que la división de piedra, que representa una parte pequeña del negocio, tuvo un desempeño sólido respaldado por la distribución en España.

Relevo en la cúpula con Javier Fernández como presidente

El grupo, controlado por fondos de inversión desde 2016, ha mantenido en la gestión a Javier Fernández, hijo de Aureliano Fernández, uno de los cinco fundadores de Cupa. El pasado julio la compañía anunció una remodelación de su cúpula: Fernández fue nombrado presidente y se centrará en «la visión a largo plazo y en las decisiones estratégicas y de crecimiento», mientras que Eduardo Mera, director general desde 2025, asumió el cargo de consejero delegado y se encargará de las operaciones del día a día.

La compañía es una de las empresas clave en el interior de Ourense, un territorio con dificultades para generar actividad económica. La caída de ventas en el mercado exterior subraya la exposición de la pizarrera a la evolución de la construcción en Europa, en un contexto de tipos de interés más bajos que, según la propia compañía, aún no han logrado reactivar la demanda en el Reino Unido.