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Adega cuestiona a viabilidad de nuevos embalses en Galicia: "Construir encoros es un parche"

La organización ecologista Adega pone en duda que exista agua suficiente en Galicia para justificar la construcción de nuevos embalses y advierte de que esta solución "no resuelve el problema de fondo" de la gestión hídrica. El análisis, firmado por una doctora en Hidrología y vocal de Augas e Ríos de la entidad, llega en un contexto de emergencia climática y de debate sobre los recursos hídricos de la comunidad.

Fotografía que ilustra la noticia: Adega cuestiona a viabilidad de nuevos embalses en Galicia: "Construir encoros es un parche"
(nosdiario.gal)

Una visión crítica sobre la política de embalses

Adega ha lanzado un aviso contundente sobre la estrategia hídrica gallega: "Construir encoros es un parche que no resuelve el problema de fondo y que supondría gastar recursos no disponibles". La afirmación aparece en un artículo de análisis firmado por Ana F. Santamariña, doctora en Hidroloxía e xestión de recursos hídricos y vocal de Augas e Ríos de la organización, publicado este viernes en Nos Diario.

El texto cuestiona directamente la viabilidad de nuevos embalses en un territorio que, según la autora, sufre los efectos del cambio climático con sequías cada vez más frecuentes e intensas. Frente a la construcción de infraestructuras de almacenamiento, propone apostar por las denominadas "zonas esponxa": humedales, turberas, cabeceiras de ríos y chairas de inundación, hábitats capaces de retener grandes volúmenes de agua y mantenerla en buen estado.

Se da la circunstancia de que estos ecosistemas llevan décadas sufriendo una "severa degradación" en Galicia, según denuncia la organización. Las turberas del complexo do Xistral, consideradas un ejemplo claro de filtro natural que regula el ciclo hidrológico de los ríos, soportan graves impactos por la instalación de parques eólicos, con pistas y zapatas que drenan e impermeabilizan el terreno. Un patrón que se repite en otras cabeceiras fluviales gallegas amenazadas por plantaciones de eucalipto, como el Pedregal de Irimia, o por proyectos urbanísticos como el que afectaría a una zona húmeda en las nacientes del río Rato, en Lugo.

Los caudales ecológicos se incumplen en 25 masas de agua

Uno de los datos más relevantes del análisis es el relativo a los caudales ecológicos, el régimen de caudales necesario para la salud de los ríos y cuyo mantenimiento es una obligación legal en todas las masas de agua superficiales. Según los datos manejados por Adega, Augas de Galicia solo controla su cumplimiento en 41 de las 436 masas en las que se han propuesto caudales ecológicos, y en 25 de ellas se están incumpliendo.

"Cifras que cuestionan si está llegando al río la cantidad de agua necesaria para mantener el ecosistema fluvial", sostiene la autora, que apunta a que el agua queda interceptada en los embalses hidroeléctricos, en las miles de millones de captaciones para usos urbanos e industriales o se pierde durante su distribución.

El artículo incide en que la planificación hidrológica debería garantizar que la explotación de los recursos no supere la capacidad del sistema, porque el agua es un recurso limitado. En este sentido, los Plans Especiais fronte á Seca suponen un avance, aunque con carencias, ya que las administraciones urbanísticas, turísticas y los propios organismos de bacía no han desarrollado estrategias de adaptación acordes con el cambio climático.

Expediente europeo y diferencias en el consumo urbano

El análisis recuerda que este mismo mes de julio la Comisión Europea abrió un expediente a España por no revisar periódicamente las concesiones de agua. Adega considera que revisar las concesiones periódicamente, comprobar si cumplen los objetivos de la planificación hidrológica y actualizarlas no solo es necesario para conocer el consumo real, sino que además es una obligación legal.

Los datos del SINAC (Sistema Nacional de Aguas de Abastecimiento) reflejan diferencias notables en las dotaciones urbanas de las ciudades gallegas. Vigo y Ferrol registran las dotaciones más elevadas de Galicia, con 389 y 349 litros por habitante y día respectivamente, frente a los 163 litros de Pontevedra. En estas cifras entran también los usos comerciales e industriales de las ciudades.

La organización considera "muy necesario" conocer si realmente se malgasta el agua y qué cantidad se pierde en fugas de la red de distribución antes de tomar decisiones con semejantes repercusiones ecológicas y económicas. El artículo concluye con una pregunta abierta: "¿Hay realmente agua suficiente para más embalses? ¿Agua para qué y para quién?".