Carlos Carminati, nuevo vigués: «No tengo demasiada morriña por volver a Argentina, estoy muy cómodo en Galicia»
Carlos Carminati, el empresario argentino que protagoniza la búsqueda de un unicornio en el sector del coche eléctrico de segunda mano desde Vigo, asegura que no tiene intención de regresar a su país. «No tengo demasiada morriña por volver a Argentina», afirma, «estoy muy cómodo en Galicia». Sus palabras, recogidas por Atlántico, refuerzan la apuesta personal de un perfil inversor que ha puesto a la ciudad olívica en el mapa de una oportunidad de negocio emergente.

Un argentino afincado en Vigo
La declaración de Carlmini llega en un contexto en el que el empresario lleva tiempo instalado en la ciudad gallega. Su vínculo con Vigo no es casual: desde allí dirige sus operaciones y explora el nicho del vehículo eléctrico usado, un segmento que considera con potencial para dar origen a un «unicornio», es decir, a una empresa emergente valorada en más de 1.000 millones de dólares.
En la entrevista publicada por el diario atlántico, Carminati se muestra contundente al descartar un regreso a Argentina. «Estoy muy cómodo en Galicia», subraya. La frase, breve pero significativa, llega en un momento en el que el talento y la inversión extranjera se han convertido en un activo para la economía gallega, y en particular para el ecosistema empresarial de Vigo.
La apuesta por el coche eléctrico de segunda mano
El interés de Carminati se centra en el mercado de coches eléctricos de segunda mano, un nicho todavía incipiente en España. El empresario ve en la movilidad eléctrica una oportunidad para crear una compañía de alto crecimiento, un «unicornio», desde Galicia. No es un detalle menor: la mayoría de las startups de éxito en este ámbito suelen ubicarse en grandes polos tecnológicos, y la decisión de operar desde Vigo supone una apuesta diferencial.
El sector del vehículo eléctrico usado afronta todavía retos importantes, como el precio de las baterías o la confianza del consumidor, pero Carminati insiste en su visión. Su estrategia, esbozada en la información publicada, pasa por aprovechar la infraestructura y el tejido industrial gallego, así como su posición logística, para construir un proyecto con proyección global desde una base local.
«No tengo morriña»: la vida en Galicia
La palabra «morriña» es, paradójicamente, la que mejor define el sentimiento de nostalgia que muchos gallegos emigrantes y sus descendientes asocian con su tierra. Carminati, nacido en Argentina en el seno de una familia con raíces gallegas, la emplea para negar cualquier deseo de retorno. «No tengo demasiada morriña por volver a Argentina», insiste.
Su integración en la sociedad viguesa parece, según sus propias palabras, plena. La comodidad que dice sentir en Galicia no se limita al plano sentimental, sino que también se traduce en el ámbito profesional. En una tierra donde la industria naval y la automoción han marcado el desarrollo económico, la llegada de perfiles emprendedores como el suyo aporta una nueva capa de diversificación al tejido productivo local.
El contexto: la búsqueda del unicornio en Galicia
La búsqueda del «unicornio» no es una aventura individual. Galicia ha tratado en los últimos años de posicionarse como un polo de innovación, con iniciativas públicas y privadas para atraer inversión y talento. La figura de Carminati encaja con esa estrategia: la de un empresario llegado de fuera que decide echar raíces y apostar por un sector con altas posibilidades de crecimiento en un territorio que históricamente se ha caracterizado por su fortaleza en sectores más tradicionales.
La llegada de la movilidad eléctrica, con la fábrica de baterías de Stellantis en Vigo como telón de fondo, convierte a la ciudad en un lugar con sentido para desarrollar un proyecto como el que plantea. La información publicada por Atlántico no detalla cifras ni plazos concretos, pero la declaración de Carminati deja claro que su plan no pasa por cambiar de base a corto plazo: «estoy muy cómodo en Galicia», concluye.



